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26 octubre 2026

Cómo la colaboración entre centros tecnológicos y pymes impulsa la competitividad

España cuenta con fuertes recursos científicos, pero necesita que más pymes conviertan ese saber en crecimiento real.

Cómo la colaboración entre centros tecnológicos y pymes impulsa la competitividad

Durante los últimos años España ha reforzado su capacidad para generar conocimiento científico y tecnológico. Sin embargo, la verdadera prueba de ese esfuerzo es cuántas empresas logran traducir esos descubrimientos en productos, procesos y valor añadido para la sociedad.

En el panorama actual, la brecha entre la investigación y la actividad empresarial sigue siendo un reto. Las organizaciones que manejan la innovación necesitan herramientas que reduzcan las barreras de acceso a la tecnología y que compartan el riesgo financiero asociado a los proyectos de alto potencial.

Impacto económico de los centros tecnológicos españoles

Un estudio del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IvIE) basado en datos de 2024 muestra que la interacción entre los Centros Tecnológicos y sus empresas colaboradoras genera 7 702 millones de euros de PIB y sustenta más de 127 000 puestos de trabajo. En 2025, unas 30 000 empresas se encontraban vinculadas a los centros integrados en la red Fedit.

Además, los contratos de investigación y servicios tecnológicos firmados entre los centros y el sector privado alcanzaron los 457,8 millones de euros en 2023, casi el doble que en 2019. Estos números reflejan una movilización de inversión empresarial que, aunque creciente, sigue lejos del potencial máximo que podría desbloquearse con un mayor nivel de apoyo estructural.

Obstáculos para pymes y la necesidad de instrumentos de financiación

Para muchas pymes, la adopción de una nueva tecnología sigue siendo una decisión costosa y arriesgada. La falta de recursos, personal especializado o instalaciones adecuadas dificulta la ejecución de proyectos cuyo éxito no está garantizado. Cuando las ayudas a la innovación se otorgan predominantemente como préstamos, las empresas deben asumir el coste completo incluso si los resultados no son los esperados, lo que genera un efecto disuasorio.

Una solución viable sería crear mecanismos de co-financiación que repartan el riesgo entre el sector público y el privado, con cláusulas de retorno cuando los proyectos generen beneficios. Este modelo incentivaría la inversión a medio y largo plazo, permitiendo que más compañías –incluidas las más pequeñas– se animen a incorporar tecnologías emergentes.

El papel estratégico de los parques científicos y tecnológicos

Los parques científicos y tecnológicos, bajo la coordinación de la Asociación de Parques Científicos y Tecnológicos de España (APTE), funcionan como catalizadores del ecosistema regional de innovación. No son simples inmuebles; son organizaciones que alinean las necesidades del mercado con la oferta investigadora, facilitando la transferencia de tecnología y la creación de empresas de base tecnológica.

En 2025, los 53 parques miembros de APTE acogieron a 6 282 empresas y entidades, generaron una facturación de 38 597 millones de euros y emplearon a 189 969 personas, de las cuales 45 092 realizaban actividades de I+D. La inversión total en I+D de estas organizaciones superó los 2 333 millones de euros, lo que representa el 10 % del total nacional.

Más allá de estas cifras, los parques ofrecen acceso a financiación pública y privada, talento especializado, infraestructuras de experimentación y redes internacionales. Sin embargo, una limitación persistente es la falta de espacios de escalado industrial: laboratorios y naves modulares donde las startups puedan pasar del prototipo a la producción en serie sin asumir el coste de una fábrica propia.

Propuesta de infraestructura de escalado

APTE plantea un programa nacional que potencie la construcción y ampliación de edificios de I+D+i, laboratorios y naves industriales modulares vinculados a los parques. Estas instalaciones compartidas permitirían a pymes y startups reducir riesgos, acelerar la validación de procesos y acercarse al mercado más rápidamente.

El Deep Tech España 2026–2030 brinda un marco propicio para financiar estas iniciativas, destacando áreas como la inteligencia artificial, los semiconductores, la computación cuántica, la biotecnología y los nuevos materiales. Los parques podrían actuar como ejecutores territoriales de la estrategia, conectando la investigación con las oportunidades productivas de cada región.

Perspectiva a futuro: meetechSpain 2026 y la habitabilidad fuera de la Tierra

El encuentro anual meetechSpain 2026, celebrado los días 14 y 15 de octubre en Madrid bajo el lema «Hecho en España, apto para otros mundos», puso de relieve cómo las tecnologías desarrolladas por los centros pueden contribuir a la colonización lunar. Aunque la exploración espacial parezca un objetivo lejano, los desafíos que plantea –energía autónoma, aprovechamiento de recursos escasos y materiales resistentes a condiciones extremas– tienen aplicaciones directas en sectores como la energía, la manufactura y la construcción.

Anticipar estas necesidades y transformar los retos espaciales en oportunidades industriales constituye, según los organizadores, la prioridad estratégica para la próxima década. Solo si las empresas pueden acceder sin trabas a estas tecnologías emergentes, España logrará consolidarse como un referente de innovación competitiva a nivel global.

Autore

Carmen Ruiz

Carmen Ruiz traduce el último informe del IPCC en preguntas que importan a la Gen-Z: qué cambia en mi factura, mi trabajo, mi ciudad. Reportaje serio sin alarmismo.