En las primeras semanas de febrero de 2026 el mercado del software empresarial experimentó una volatilidad intensa, con descensos significativos en empresas que hasta hace poco eran consideradas apuestas seguras. La aparición de nuevos asistentes de inteligencia artificial y plugins capaces de automatizar flujos de trabajo ha generado una pregunta central entre los inversores: ¿puede la ia sustituir partes esenciales del modelo SaaS que ha dominado la industria durante años?
La reacción fue casi inmediata: ventas en bloque, revisiones de valoraciones y una ola de incertidumbre sobre los márgenes futuros de las compañías que venden suscripciones por usuario.
Entre los factores que alimentaron la corrección destacan anuncios de productos de IA que integran funciones antes exclusivas de plataformas SaaS y la percepción de que muchos procesos repetitivos pueden ser internalizados por empresas que adopten IA propia.
Qué está pasando en los mercados
Los movimientos en bolsa reflejan un ajuste rápido del precio a expectativas que cambian con igual rapidez. Titulares de referencia en el sector sufrieron recortes de capitalización de dos cifras en semanas, y algunas compañías medianas vieron desplomes aún más profundos.
Este fenómeno no es homogéneo: las empresas con bases de clientes diversificadas y servicios críticos para la operación han sufrido menos que las que dependen de procesos estandarizados y repetibles.
Factores detonantes
Varios acontecimientos concretos precipitaron la oleada de ventas: lanzamientos de plugins empresariales de asistentes de IA, demostraciones de automatización de tareas complejas y análisis que proyectan substitución parcial del software tradicional. Todo ello alimentó el temor de un riesgo de desintermediación sobre modelos de precios por usuario y por licencia, pilares del crecimiento del sector.
Impacto en europa: concentración y dolor amplificado
En el mercado europeo la diversidad del ecosistema es menor y la capitalización se concentra en unos pocos actores, por lo que caídas porcentuales generan efectos visibles y dolorosos. Empresas históricas con grandes ponderaciones en índices han experimentado correcciones prolongadas, en algunos casos acumulando varios meses de retrocesos consecutivos. Para mercados con menos profundidad, cada venta crea mayor presión sobre el precio.
Empresas medianas y el efecto apalancamiento
Las compañías de menor tamaño, con carteras de clientes estrechas, han pagado un precio mayor: la falta de diversificación y la dependencia de nichos específicos han traducido la incertidumbre en pérdidas de valoración más abruptas. Esto evidencia cómo la estructura de ingresos —recurrencia, dependencia por cliente y margen— determina la vulnerabilidad frente a la automatización impulsada por IA.
Opiniones de expertos y estrategias del mercado
Los analistas están divididos entre quienes creen que se trata de un ajuste de precios excesivo y quienes avisan de un cambio estructural duradero. Algunas voces señalan que la ia potenciará las plataformas existentes en lugar de sustituirlas, mientras que otras advierten paralelismos con industrias que subestimaron la disrupción tecnológica en el pasado.
Frente a este debate han surgido propuestas tácticas por parte de grandes entidades financieras: separar el software «defensivo», ligado a infraestructura, datos y seguridad —menos propenso a ser desplazado—, del software «expuesto», compuesto por procesos repetitivos y servicios que la IA puede automatizar. Esa división guía estrategias long/short y la reasignación de capital hacia sectores más vinculados a la actividad real de la economía.
Qué esperar a continuación
El escenario probable no es la desaparición del software, sino una reestructuración competitiva. Algunas empresas se beneficiarán si integran IA y reformulan su propuesta de valor; otras verán presionados sus márgenes y modelos de precios. Para inversores y directivos la tarea será identificar qué servicios son complementos inevitables de la IA y cuáles corren el riesgo de convertirse en commodities.
El sector no desaparecerá de un día para otro, pero los ganadores y perdedores podrían ser muy distintos a los de la era anterior.

