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Cómo los sensores de neumáticos facilitan el seguimiento pasivo de vehículos

Un equipo liderado por IMDEA Networks Institute demuestra que las señales de los sensores de presión de neumáticos pueden utilizarse para identificar y seguir vehículos de forma discreta

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Los automóviles modernos incorporan cada vez más sensores diseñados para mejorar la seguridad y la eficiencia. Sin embargo, un estudio realizado por IMDEA Networks Institute en colaboración con socios europeos alerta de un riesgo de privacidad inesperado: los sensores de presión de neumáticos, conocidos como TPMS, emiten señales inalámbricas que contienen identificadores únicos en texto claro. Al captar esas transmisiones con receptores baratos, es técnicamente posible reconocer y seguir vehículos sin necesidad de cámaras ni lectura de matrículas.

Los investigadores recogieron más de seis millones de mensajes procedentes de más de 20.000 vehículos durante un periodo de diez semanas. Sus pruebas muestran que las señales se reciben incluso cuando los coches están en movimiento, a más de 50 metros de distancia, o cuando los sensores están situados dentro de edificios o aparcamientos. Estas características convierten al TPMS en una fuente de información valiosa para el seguimiento pasivo y continuo de trayectos.

Cómo funciona el seguimiento mediante TPMS

El sistema de monitoreo de presión de neumáticos envía, de forma periódica, datos sobre la presión y un identificador único asociado a cada sensor. Diseñado para alertar al conductor en caso de pérdida de presión, este mecanismo transmite paquetes de radio que pueden atravesar obstáculos que bloquean la visión directa. A diferencia de la vigilancia por cámaras, que requiere línea de vista, la captura de señales TPMS puede realizarse desde dispositivos ocultos y baratos, lo que reduce el coste y la detectabilidad del seguimiento.

Captura y correlación de señales

En el experimento, el equipo instaló una red de receptores de radio de bajo coste —aproximadamente 100 dólares por unidad— colocados cerca de vías y zonas de aparcamiento. Al recolectar mensajes de los cuatro neumáticos de un mismo vehículo, diseñaron algoritmos para emparejar esas transmisiones y aumentar la fiabilidad de la identificación. Gracias a esa correlación, fue posible reconstruir patrones de movimiento, detectar trayectos recurrentes y deducir hábitos como horas de salida o frecuencias de visita a determinados sitios.

Implicaciones para la privacidad y la seguridad

El hallazgo abre una ventana a formas de vigilancia menos visibles que la videovigilancia tradicional. Los datos del TPMS no solo permiten identificar repetidamente un vehículo: los mensajes a menudo incluyen lecturas de presión que pueden indicar la carga o el tipo de vehículo. Estas señales adicionales podrían ser explotadas para inferir si un camión transporta mercancías pesadas o si un coche lleva equipaje voluminoso, lo que eleva la amenaza más allá del simple seguimiento de rutas.

Vacíos regulatorios y responsabilidad de fabricantes

Los autores remarcan que las normativas actuales sobre ciberseguridad automotriz no contemplan explícitamente la protección de los TPMS. Dado que estos sistemas fueron concebidos con una finalidad de seguridad y no con medidas de seguridad digital, carecen de cifrado y autenticación robustos. Los investigadores urgieron a fabricantes y reguladores a incluir mecanismos de protección en futuras generaciones de sensores para que la mejora de la seguridad física no derive en una pérdida de privacidad.

Qué significa esto para conductores y responsables

Para los conductores, el riesgo radica en la posibilidad de que redes de receptores pasivos monitoricen desplazamientos diarios sin autorización. Para organizaciones y autoridades, el desafío es técnico y normativo: implementar en los sensores técnicas de seguridad como autenticación y cifrado, y actualizar requisitos legales que obliguen a proteger las transmisiones de los sistemas de seguridad del vehículo. La investigación destaca que cambiar el diseño de los sensores desde su fase inicial resulta más eficaz que intentar parchear dispositivos ya desplegados.

En síntesis, la lección es clara: cuando la tecnología pensada para salvar vidas transmite información identificable, es imprescindible repensar su diseño. Incorporar protección de datos en el corazón de los sistemas vehiculares puede evitar que elementos destinados a la seguridad se conviertan, inadvertidamente, en herramientas de vigilancia masiva.

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Escrito por Staff

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