La controversia entre Tesla y el Departamento de Vehículos Motorizados de California (DMV) llegó a una resolución administrativa reciente después de casi tres años de disputas. El núcleo del conflicto fue el uso comercial del término Autopilot, que el regulador consideró engañoso respecto a las capacidades reales de los sistemas de asistencia a la conducción.
Ante la posibilidad de una suspensión de 30 días de las licencias de venta y fabricación en California, Tesla tomó medidas que incluyeron la eliminación del término polémico en la comunicación para ese mercado y cambios en su oferta de Full Self-Driving (FSD), lo que permitió mantener la operativa sin interrupciones.
Antecedentes del conflicto regulatorio
En noviembre de 2026 el DMV presentó acusaciones contra Tesla por publicidad supuestamente engañosa relacionada con Autopilot y la versión más avanzada denominada Full Self-Driving. El regulador sostuvo que la terminología utilizada por la automotriz creaba expectativas irreales sobre el nivel de autonomía, lo que podía inducir a los conductores a confiar en funciones que requieren supervisión humana.
Decisiones administrativas y la reacción de Tesla
Tras la denuncia, un juez administrativo del servicio de audiencias de California falló en diciembre de 2026 a favor del DMV y recomendó una sanción consistente en suspender las licencias de Tesla durante 30 días. El órgano estatal respaldó la recomendación, pero otorgó un plazo de cumplimiento de 60 días antes de ejecutar la medida.
Medidas correctivas
Para cumplir con lo solicitado, Tesla dejó de emplear la marca Autopilot en su mercadotecnia dentro del estado.
Además, la compañía había modificado previamente la denominación de Full Self-Driving para dejar claro que se trata de un sistema que requiere vigilancia del conductor, etiquetándolo como Full Self-Driving (Supervised) en su comunicación.
Consecuencia inmediata
Al adoptar las correcciones impuestas por el regulador, Tesla evitó la suspensión de sus licencias y pudo continuar vendiendo y fabricando vehículos en California, su mercado más grande en EE. UU., sin interrupciones administrativas.
Cambios comerciales: del pago único a la suscripción
Como parte de la reconfiguración de su oferta, Tesla también modificó la forma en que comercializa FSD. En enero de 2026 la empresa dejó de ofrecer la compra permanente de la suite en Estados Unidos y Canadá, promoviendo en su lugar una opción basada en suscripción. Este giro no solo responde a motivos regulatorios, sino a estrategias internas de negocio.
Modelo de suscripción y su impacto
La versión denominada FSD Supervised, que hasta el 14 de febrero requería un pago único de 8.000 dólares en algunos mercados, pasó a estar disponible mediante una cuota mensual de 99 dólares. El cambio incentiva la adopción recurrente del servicio, pero abre preguntas sobre la sostenibilidad del precio y la disposición de millones de conductores a pagar una tarifa mensual constante.
Lecciones para la industria y el ecosistema de movilidad
El caso confirma que, en el sector de sistemas avanzados de asistencia (ADAS) y vehículos autónomos, la claridad en la comunicación y el cumplimiento regulatorio son tan relevantes como el desarrollo tecnológico. Para startups y fabricantes, el episodio es una advertencia sobre la importancia de diseñar estrategias de producto que consideren requisitos legales desde el principio.
Empresas emergentes deben prestar atención a la nomenclatura de funciones, a la precisión en la publicidad y a la flexibilidad comercial para adaptarse a exigencias regulatorias. Asimismo, la transición hacia modelos de suscripción puede convertir a tecnologías en fuentes recurrentes de ingreso, aunque también obliga a equilibrar expectativas de precio y valor percibido.
Perspectiva final
La retirada del término Autopilot y la reconversión de FSD a un modelo de pago recurrente permitieron a Tesla evitar una sanción administrativa que habría tenido impacto operativo y simbólico. Más allá de la resolución puntual, el episodio subraya que la regulación seguirá marcando el ritmo de la adopción de funciones avanzadas de conducción y que la comunicación transparente es clave para mantener la confianza del usuario y evitar conflictos legales.


