El panorama del audio hablado en Estados Unidos muestra un cambio palpable: según la encuesta Share of Ear de Edison Research, el tiempo que las personas destinan a podcasts ha superado al que dedican a la radio hablada. Esta transición no es un fenómeno instantáneo, sino la culminación de una década de crecimiento sostenido del podcasting frente a la gradual disminución del tiempo dedicado a las emisiones radiales tradicionales. Además, el auge de las versiones con componente de video ha añadido una nueva capa de consumo que redefine cómo se accede a contenidos hablados.
Los datos de Edison señalan que los podcasts alcanzaron el 40% del tiempo total de escucha en el segmento de audio hablado, frente al 39% de la radio hablada. Más allá de la cifra puntual, lo relevante es la tendencia: año tras año la cuota de podcasts aumenta, con la incorporación de formatos audiovisuales y la distribución en plataformas de consumo masivo. Estos cambios reflejan tanto la diversificación de formatos como la adaptación de la audiencia a pantallas y altavoces domésticos.
El peso del formato de video en el ecosistema podcast
El crecimiento del podcast en video es una variable clave. Plataformas como Spotify y YouTube han impulsado episodios con imagen, y servicios de streaming exploran integrar podcasts en sus catálogos. Por ejemplo, acuerdos entre grandes estudios y plataformas han convertido algunos programas en opciones similares a los programas de día, pero pensadas para audiencias que consumen en pantallas grandes. YouTube reportó incrementos significativos en horas vistas en dispositivos de sala: esto subraya que el consumo de podcasts no se limita a auriculares o móviles.
Consumo mixto: audio y video
Informes del sector muestran que la mayoría de los oyentes combinan ambos formatos. Según Triton Digital, una proporción elevada de adultos consume tanto audio como video de podcasts, mientras que un porcentaje menor permanece únicamente en un formato. Esta convivencia sugiere que el valor del contenido no depende exclusivamente de la presencia de imagen: muchas voces, relatos y programas siguen funcionando mejor como estrictamente audio, pero la opción audiovisual amplía alcance y modalidades de interacción.
Preferencias por géneros y comportamiento de la audiencia
No todos los géneros migran igual al formato de video. Hay una segmentación clara: temas como música, deportes, comedia y actualidad tienden a ganar tracción cuando se acompañan de imagen, ya que la parte visual añade contexto, reacciones y actuaciones en vivo que aumentan el atractivo. Por el contrario, géneros como ciencia, historia, artes, ficción y true crime conservan una fuerte preferencia por el audio puro, donde la narrativa sonora y la imaginación del oyente mantienen su protagonismo.
Datos de alcance y hábitos
Las encuestas de Edison también estiman el tamaño de la audiencia: hay decenas de millones de oyentes semanales en Estados Unidos, y un crecimiento en la proporción de quienes consumen podcasts con cualquier componente visual. Sin embargo, solo una fracción reporta ver podcasts sin escucharlos, lo que indica que la experiencia auditiva sigue siendo el núcleo para la mayoría. En conjunto, estos números confirman que el ecosistema del podcast es robusto y diverso en formatos y canales de acceso.
Implicaciones para creadores y plataformas
La superioridad de los podcasts sobre la radio hablada plantea retos y oportunidades: productores deben decidir si adaptar su contenido al video, mantener apuestas por el audio o diseñar versiones híbridas. Las plataformas de streaming y redes sociales entienden el potencial y firman acuerdos para traer podcasts a audiencias que buscan entretenimiento y conversación en formatos largos. Para los creadores, esto significa nuevas vías de monetización, mayor visibilidad en pantallas y la necesidad de ajustar técnicas de producción para distintos soportes.
El incremento del podcast en video amplía el ecosistema sin sustituir por completo al audio tradicional, mientras que diferencias por géneros y formatos indican que habrá espacio para múltiples modelos. Para oyentes, creadores y distribuidores, la conclusión es clara: el audio hablado evoluciona y se diversifica, y entender esas dinámicas será clave para aprovechar las oportunidades futuras.

