El 28 de marzo de 2026, los reportes públicos confirmaron una nueva ola de abandonos en xAI, la start‑up de inteligencia artificial impulsada por elon musk. Tras semanas de rumores sobre la salida de varios miembros clave, fuentes indicaron que Manuel Kroiss y Ross Nordeen —dos de los once cofundadores originales— han dejado la empresa. Este movimiento completa un éxodo que ya había incluido a nombres como Zihang Dai y Guodong Zhang.
La noticia llega en un momento en que SpaceX ha absorbido la unidad y se prepara, según reportes, para una posible IPO a gran escala.
La partida de los últimos cofundadores plantea preguntas prácticas sobre continuidad técnica y liderazgo. Kroiss y Nordeen reportaban directamente a Elon Musk, con roles que afectaban el desarrollo de productos centrales: Kroiss encabezaba el equipo de preentrenamiento y Nordeen actuaba como operador cercano a Musk, con pasado en Tesla y experiencia en reorganizaciones masivas.
Estas salidas se suman a una reestructuración que Musk describió como una reconstrucción desde los cimientos —una admisión pública sobre fallos en la forma en que se montó inicialmente la empresa.
Las salidas y los roles que dejan vacantes
El impacto inmediato está en la pérdida de conocimiento específico: el liderazgo de preentrenamiento, la gestión de proyectos y la planificación operativa ahora requieren reemplazos rápidos. El término preentrenamiento se usa para describir la etapa en la que un modelo aprende de grandes conjuntos de datos antes de especializarse; Kroiss lideraba precisamente esa área, clave para la capacidad base de los modelos.
La ausencia de figuras técnicas experimentadas ralentiza iteraciones y obliga a priorizar tareas para mantener plazos frente a competidores consolidados.
Manuel Kroiss
Conocido en la industria por su experiencia previa en centros de investigación, Kroiss supervisaba los esfuerzos de preentrenamiento que alimentan los modelos de lenguaje y visión. Su salida deja huecos técnicos y execución de infraestructuras de datos. En proyectos de IA, el liderazgo en esta fase condiciona la calidad del modelo final; por eso su marcha ha generado inquietud sobre la continuidad de los pipelines y la estabilidad de los sistemas de entrenamiento a gran escala.
Ross Nordeen
Nordeen fue descrito como el brazo operativo de Musk dentro de la compañía, llegando desde Tesla y participando en procesos de reestructuración anteriores, incluida la reorganización tras la compra de Twitter. Su rol combinaba coordinación estratégica y ejecución táctica, funciones que tradicionalmente aceleran decisiones diarias y movilizan equipos. Sin esa figura, xAI debe ajustar ritmos y delegación, lo que puede traducirse en menor velocidad de despliegue y en cambios en la gobernanza interna.
Reconfiguración corporativa y respaldo de SpaceX
Los movimientos internos coinciden con la integración de xAI en SpaceX, que según reportes recientes adquirió la start‑up y evalúa una oferta pública que podría ser histórica. Musk mismo declaró que la empresa “no se construyó bien la primera vez” y que requería una reconstrucción desde los cimientos. En la práctica, esto ha implicado transferir personal técnico desde Tesla y SpaceX, recortar puestos y reorganizar prioridades para alinear desarrollo, operaciones y gobernanza bajo un mismo paraguas corporativo.
Impacto en proyectos y en la hoja de ruta
Proyectos internos que combinan generación de texto, imágenes y herramientas de productividad han sido revaluados; algunos equipos han sido redirigidos o integrados con grupos de otras empresas del ecosistema de Musk. La reorientación busca asegurar que los activos de xAI contribuyan al portafolio más amplio de SpaceX, pero también aumenta la presión sobre la retención de talento y la continuidad de investigación. La salida de cofundadores dificulta mantener momentum en características ambiciosas y puede atrasar lanzamientos planeados.
Implicaciones para el sector de IA
La sucesión de renuncias en xAI es un recordatorio de la fragilidad de las startups tecnológicas en fases críticas: la velocidad con la que se recluta talento puede no coincidir con la capacidad de retenerlo durante la transición a etapas más maduras. Para el ecosistema, esto significa que incluso empresas con respaldo de capital significativo enfrentan riesgo operativo. La integración con SpaceX aporta escalabilidad financiera, pero no garantiza que la experiencia técnica y la cultura permanezcan intactas.
En resumen, la salida de los últimos cofundadores transforma a xAI en una filial en proceso de reconstrucción, con decisiones estratégicas que dependerán de la habilidad de Elon Musk y su equipo para rearmar equipos, proteger propiedad intelectual y mantener competitividad frente a otras compañías de IA. La evolución de estos cambios será determinante para sus productos y para la percepción del mercado sobre la capacidad de Musk para escalar proyectos complejos en múltiples frentes.

