El antiguo fabricante de cadenas industriales Vicinay ha logrado evitar la quiebra gracias a la compra del empresario Dámaso Quintana la reestructuración de su deuda y el respaldo financiero del Gobierno vasco. Sin embargo, la empresa sigue enfrentando una tormenta: la posible pérdida de dos pedidos de gran volumen que podrían dejar sin carga de trabajo a la planta de Sestao donde laboran 140 trabajadores. Si la tendencia se confirma, la compañía tendría que activar un nuevo ERTE y, en el peor de los casos, contemplar un ERE a medio plazo.
Riesgo de nuevo ERTE en Vicinay
Desde que entró en preconcurso de acreedores en julio del año pasado, Vicinay ha vivido una fase de intensa reestructuración. La inyección de capital y el plan de amortización de la deuda le han permitido seguir operando, pero la dependencia de pedidos de gran escala sigue siendo su punto vulnerable. Los analistas indican que, de confirmarse la cancelación de los dos contratos, la empresa quedaría sin suficiente carga de producción para justificar la jornada completa de su plantilla.
En octubre, los responsables de la planta de Sestao podrían enfrentar una reducción drástica del volumen de trabajo. Ante esa perspectiva, la dirección ha empezado a evaluar la activación del ERTE para toda la plantilla, con la finalidad de evitar despidos masivos y mantener la empresa «en pie», como lo describió el director general Telmo Labayen: «seguimos en el ring, con los ojos morados, pero vivos».
La hostelería también sufre la falta de compromiso
En paralelo, la empresaria Silvia Jiménez propietaria de un nuevo restaurante en Valencia, ha vuelto a publicar en su cuenta @soysilviajimenez la historia de un empleado que, minutos antes de la apertura, comunicó que no acudiría a trabajar. Ese incidente es el séptimo en un mes que ha puesto en jaque la operatividad de su negocio. «Pensé, joder, otra vez», admitió Jiménez, señalando la creciente dificultad de contar con personal fiable.
El problema no se limita a las bajas inesperadas; también afecta al proceso de selección. Jiménez denunció que varios candidatos confirman entrevistas y luego ni aparecen. «El respeto tiene que ser mutuo», enfatizó, recordando que la falta de asistencia no solo perjudica a la empresa, sino que deja sobrecargados a los compañeros que deben cubrir el puesto inesperadamente.
Lecciones de gestión emocional y profesional
Frente a estos obstáculos, la restauradora ha extraído dos ideas clave. Primero, reconocer que no se puede amargar por factores fuera de su control y, por tanto, mantener la serenidad frente a imprevistos. Segundo, insistir en la necesidad de una comunicación responsable: «Si el trabajo no te encaja, eres libre de decidir, pero avisa». Estos principios buscan crear una cultura de respeto mutuo y reducir el desgaste del equipo.
Reflexiones sobre el futuro del empleo en sectores críticos
Ambas situaciones ponen de relieve la fragilidad de la gestión del recurso humano en contextos de incertidumbre económica. En la industria pesada, la dependencia de pedidos internacionales convierte a empresas como Vicinay en sensibles a fluctuaciones del mercado, mientras que en la hostelería la alta rotación y la falta de compromiso atentan contra la estabilidad operativa.
Expertos señalan que la combinación de una política salarial competitiva, planes de formación y una comunicación clara pueden mitigar algunos de estos efectos. Sin embargo, la realidad muestra que, sin una demanda estable, incluso las medidas más robustas pueden resultar insuficientes. La lección para los directivos es doble: diversificar la cartera de clientes y, a la par, fomentar un ambiente laboral donde el compromiso sea valorado y protegido.



