La polémica alrededor de la startup de cumplimiento Delve escaló esta semana cuando un informante anónimo, identificado como DeepDelver, hizo públicas acusaciones sobre el origen de una herramienta llamada Pathways. Según el denunciante, esa solución sin código presenta una semejanza notable con SimStudio, la plataforma de creación de agentes de Sim.ai, y existiría evidencia de que Pathways sería en realidad un fork modificado para venderse como producto propio. La denuncia plantea dudas sobre el respeto a la licencia Apache y sobre las prácticas internas de una empresa que se define como experta en compliance.
Qué se alega y qué significan las pruebas
En el relato difundido por DeepDelver, el equipo de Delve mostró Pathways a prospectos comerciales; uno de ellos notó similitudes con SimStudio y preguntó si se trataba de la misma base. La respuesta, según el denunciante, fue que la herramienta había sido desarrollada internamente. Posteriormente se presentó lo que se describe como material técnico que apuntaría a un fork, es decir, una copia modificada de un proyecto abierto.
Si la acusación se confirma, sería una vulneración de la licencia Apache, que obliga a reconocer al autor original cuando se redistribuye o se modifica el código.
La distinción entre usar código abierto y respetar licencias
Resulta importante matizar que el software de código abierto no es propiedad exclusiva de nadie y suele poder reutilizarse, pero bajo condiciones. En este caso la controversia no gira en torno al acceso al código, sino al incumplimiento de las obligaciones de atribución y, en su caso, de acuerdos comerciales con el autor original.
La comunidad técnica y legal suele diferenciar entre uso legítimo y violación de licencia, y las sanciones o consecuencias reputacionales varían según la gravedad y la intención demostrada.
Relación entre las compañías y testimonios
El fundador y CEO de Sim.ai, Emir Karabeg, confirmó a TechCrunch que respondió a las preguntas del denunciante y afirmó que no existe un acuerdo de licencia entre Delve y Sim.ai.
Karabeg también explicó que Sim.ai había sido cliente de Delve, lo que añade una capa de complejidad ética: una compañía que pagó por servicios declinó recibir el mismo trato. Ambas startups comparten además un origen común como graduadas de Y Combinator, un factor que suele facilitar relaciones comerciales dentro de esa red de exalumnos.
Contacto y comunicación entre fundadores
Inicialmente Karabeg había mostrado cierta comprensión hacia los fundadores de Delve cuando se publicaron otras acusaciones —sobre supuesta falsificación de datos de clientes y uso de auditores poco rigurosos— que la propia Delve negó. Tras conocerse las alegaciones relacionadas con SimStudio, Karabeg afirma no haber retomado el contacto con los fundadores, una señal de que la relación entre ambas empresas podría haberse tensado.
Impacto en financiación y aparente retirada de contenidos
El denunciante sostiene que las prácticas cuestionadas ocurrieron antes de la ronda de Series A liderada por Insight Partners. En relación con esa inversión, en 2026 Insight publicó una nota sobre su participación de 32 millones de dólares en Delve, y la pieza estuvo brevemente inaccesible en el sitio de la firma. Además, se reporta que menciones a Pathways y otras páginas del sitio de Delve fueron eliminadas, la dirección de prensa dejó de responder y la compañía no facilitó comentarios públicos, lo que ha alimentado las sospechas y la discusión pública.
Reacción pública y consecuencias reputacionales
Las acusaciones generaron una fuerte reacción en redes, convertidas en un foro de escrutinio donde la comunidad ha cuestionado la coherencia entre la oferta de Delve como solución de cumplimiento y las prácticas que se le imputan. En particular, la discusión en X escaló hasta convertirse en una tendencia con críticas severas y notas comunitarias que exigen aclaraciones de parte de inversores y socios.
Qué puede venir después
Entre las acciones plausibles figuran investigaciones formales sobre el cumplimiento de la licencia Apache, solicitudes de aclaración por parte de inversores como Insight Partners y posibles demandas o pedidos de rectificación por parte de Sim.ai. Por ahora, la falta de respuesta pública de Delve y la eliminación de referencias a Pathways mantienen la incertidumbre. La situación evidencia cómo una denuncia técnica puede traducirse rápidamente en riesgo reputacional y en preguntas sobre la diligencia previa realizada por financiadores.
En resumen, las alegaciones de DeepDelver han puesto en el centro del debate el balance entre reutilización de código abierto y respeto riguroso de licencias, así como la responsabilidad ética de las empresas y de quienes las financian. El desenlace dependerá de la verificación técnica de los supuestos forks, de la voluntad de las partes para aclarar acuerdos y de la respuesta de la comunidad y los inversores ante posibles incumplimientos.

