En un movimiento que ha captado la atención de la industria del capital de riesgo, Kate Lowry, quien fue viceversa en Insight Partners, ha interpuesto una demanda contra la firma. En su queja, que fue presentada el 30 de diciembre de en el condado de San Mateo, California, Lowry alega discriminación por género y discapacidad, así como despido injustificado.
Lowry decidió llevar el caso a los tribunales porque considera que “muchas personas poderosas y ricas en el sector de capital de riesgo actúan como si estuvieran por encima de la ley, sometiendo a sus empleados a abusos y bajos salarios”.
Su deseo es desafiar un sistema que, según ella, utiliza el miedo y la intimidación para silenciar a quienes buscan la verdad.
Detalles de la demanda de Kate Lowry
Kate Lowry se unió a Insight Partners en abril de, tras haber trabajado en Meta, McKinsey & Company y en una startup en sus primeras etapas. Según la demanda, desde el inicio de su empleo, Lowry fue asignada a un supervisor diferente al que había sido mencionado durante su entrevista.
Este nuevo supervisor, según Lowry, le impuso la obligación de estar disponible en línea constantemente, incluso durante días de descanso, y responder a mensajes entre las 6 a.m. y las 11 p.m.
Condiciones laborales adversas
La queja detalla un ambiente laboral hostil, donde se alega que su supervisor la sometió a un régimen de acoso que incluía comentarios degradantes como “eres incompetente, cállate y toma notas” y “obedéceme como un perro”.
Además, Lowry sostiene que se le asignaron tareas redundantes y se le impidió participar en reuniones importantes, mientras que sus colegas masculinos, con menos experiencia, sí podían hacerlo. En su lugar, se le relegó a realizar tareas administrativas.
Impacto en la salud y consecuencias laborales
El entorno de trabajo tan tóxico llevó a Lowry a sufrir problemas de salud, lo que la llevó a tomar una licencia médica desde febrero hasta julio de, tal como le recomendó su médico.
Al regresar, fue trasladada a un nuevo equipo, donde, según su demanda, se le advirtió que si no era bien recibida, perdería su empleo. En septiembre de, sufrió una conmoción cerebral y tuvo que tomar otra licencia médica, regresando a finales de.
Después de regresar, se encontró nuevamente con un supervisor diferente, pero la situación no mejoró. Según Lowry, su tratamiento continuó siendo negativo y, en, su salario se encontraba un 30% por debajo del mercado. A principios de, se le comunicó que su compensación sería reducida, y tras enviar una carta a la empresa denunciando su situación, fue despedida una semana después.
Un caso que resuena en la industria
La demanda de Lowry recuerda el caso de Ellen Pao, quien en 2012 demandó a Kleiner Perkins por discriminación y represalias. Aunque Pao no ganó su caso, su lucha resaltó la difícil situación que enfrentan las mujeres en el ámbito del capital de riesgo, inspirando a otras a presentar denuncias similares. La demanda actual de Lowry también destaca cómo las políticas de la empresa pueden tener un impacto desproporcionado en las mujeres y los empleados con discapacidades.
El caso de Kate Lowry pone de manifiesto un patrón preocupante en la cultura laboral de las empresas de capital de riesgo, donde la discriminación y el acoso parecen ser problemas persistentes. La industria debe reflexionar sobre estas denuncias y tomar medidas para asegurar un entorno de trabajo más justo y equitativo para todos sus empleados.


