La discusión sobre las diferencias fundamentales entre Estados Unidos y China ha estado siempre llena de opiniones encontradas, ¿verdad? Temas como el capitalismo contra el socialismo, la democracia frente al autoritarismo, y la influencia de las religiones son recurrentes. Sin embargo, el nuevo libro de Dan Wang, “Breakneck: China’s Quest to Engineer the Future”, nos ofrece una perspectiva fresca: mientras que Estados Unidos se presenta como una “sociedad legalista”, China opera como un “estado ingenieril”. En este artículo, vamos a explorar los puntos clave de esta propuesta y su relevancia en el contexto actual.
Un análisis de las élites y sus estilos de gobernanza
Wang basa su argumento en el estudio de las trayectorias profesionales de las élites en ambas naciones. En Washington, la mayoría de los políticos provienen de escuelas de derecho, mientras que en Beijing, muchos líderes vienen de disciplinas como la ingeniería civil o la defensa. ¿Te imaginas cómo esta diferencia en la educación influye en la gobernanza de cada país? Los abogados tienden a priorizar el cumplimiento y la paciencia, mientras que los ingenieros se enfocan en la rapidez y la construcción a gran escala, a menudo ignorando los costos iniciales.
Pero aquí no se trata de declarar ganadores o perdedores, sino de posicionar a Estados Unidos y China en extremos opuestos de un espectro. Wang argumenta que países como Francia, Alemania y Japón ocupan un lugar intermedio. Su propuesta es clara: “Para que EE. UU. sea un 20% más ingenieril y para que China sea un 50% más legalista”. ¿No es interesante cómo ambos países podrían beneficiarse mutuamente?
La infraestructura como metáfora de progreso
Durante una conversación reciente en un parque de Manhattan, Wang reflexionó sobre la falta de nuevas líneas de metro en Nueva York desde 2007. En su libro, menciona a Robert Moses, un urbanista polémico que dejó una huella duradera en la infraestructura de la ciudad, pero que también causó estragos en comunidades marginadas. Wang sostiene que Nueva York necesita de líderes transformadores como Moses para revitalizar su infraestructura. ¿No crees que es vital tener innovadores en posiciones clave?
El contraste entre Nueva York y Wuhan, donde el autor creció, es sorprendente. Mientras que Wuhan construyó siete nuevas líneas de metro en solo cuatro años, Nueva York está estancada. Los residentes de Wuhan apodaron a su alcalde de entonces como “El Alcalde Desentierra Todo”, en un principio en tono de burla. Sin embargo, tras la finalización de los proyectos, este mismo alcalde es recordado con aprecio, incluso ascendiendo a un cargo provincial. Esto plantea preguntas sobre la capacidad de Estados Unidos para adaptarse y renovarse.
Desafíos y oportunidades en la manufactura
Una de las preguntas clave en el diálogo sobre el futuro industrial de EE. UU. es si el país puede recuperar sectores de manufactura que han sido dominados por China. Wang sugiere que el enfoque debería ser traer de vuelta más manufactura, no menos, enfatizando la importancia de la producción de electrónica y baterías para vehículos eléctricos. Pero el reto es grande: la competencia con las empresas chinas, ansiosas por invertir en el mercado estadounidense, es feroz.
También hay que considerar la relación entre los gobiernos y las empresas. Wang señala que, aunque los líderes tecnológicos chinos están interesados en establecer lazos en EE. UU., el gobierno de Pekín se muestra cada vez más cauteloso respecto a las inversiones extranjeras, preocupados por la protección de secretos comerciales. ¿Puede EE. UU. crear un ambiente atractivo para estas inversiones mientras navega por la complejidad de las relaciones internacionales?
En resumen, la conversación sobre las diferencias entre las culturas de gobernanza de Estados Unidos y China es más compleja de lo que parece. Wang sugiere que hay lecciones que ambos países pueden aprender el uno del otro, con un enfoque en la colaboración y la innovación. A medida que ambos enfrentan desafíos globales, la necesidad de un diálogo constructivo se vuelve más urgente. ¿Estamos listos para este intercambio de ideas?