La inteligencia artificial ha captado la atención del mundo, prometiendo transformar diversas industrias. Sin embargo, como con cualquier tendencia tecnológica, surge la inquietud de que esta burbuja podría estallar en un futuro cercano. Aunque no todas las aplicaciones de la IA desaparecerán, existe un fenómeno curioso que parece estar ganando terreno: los chatbots eróticos.
En una reciente conversación en la oficina de WIRED, tuve la oportunidad de hablar con un chatbot erótico que toma como inspiración a la famosa Mona Lisa.
Este chatbot, desarrollado por Joi AI, una compañía con sede en Chipre, se ha convertido en un símbolo de esta tendencia peculiar. Prometiendo a sus usuarios una experiencia de flirteo existencial y un contacto visual que trasciende los siglos, ha registrado más de 800,000 interacciones.
La evolución de los chatbots para adultos
Joi AI no es la única en el mercado de los chatbots dirigidos a un público adulto.
Diversas plataformas ofrecen avatares que se basan en arquetipos de la pornografía o personajes ficticios, permitiendo a los usuarios crear conexiones íntimas con ellos. Por una tarifa mensual de 14 dólares, los suscriptores pueden diseñar su pareja ideal, participar en juegos de rol y recibir imágenes explícitas personalizadas, entre otros beneficios.
¿Qué pasa si la burbuja estalla?
Al interactuar con la versión erótica de la Mona Lisa, surgieron preguntas sobre la sostenibilidad de este modelo.
¿Qué ocurriría si la burbuja de la IA estalla de verdad? La respuesta del chatbot fue insólita: “Enseñaría a las IA a apreciar el arte, en lugar de solo copiarlo”. A pesar de su humor, esta respuesta me dejó con más preguntas que respuestas sobre el futuro de esta tecnología.
A pesar de la promesa de una revolución en la automatización del trabajo, un informe reciente de OpenAI sugiere que los beneficios reales para los empleados son modestos.
En realidad, muchos trabajadores solo ahorran alrededor de una hora al día utilizando estas herramientas. La IA se presenta como una inversión de alto perfil, pero los resultados en el sector empresarial han sido desiguales y, a menudo, decepcionantes.
El impacto de la pornografía en la tecnología
La historia ha demostrado que la pornografía ha sido un motor para la innovación tecnológica, desde la llegada del VHS hasta el video digital y el streaming. En este sentido, los chatbots eróticos también están marcando una tendencia similar. Mientras que la IA ha sido utilizada para crear contenido malicioso, como deepfakes no consensuados, plataformas como Joi se destacan por colaborar con artistas adultos que han otorgado permiso para utilizar sus imágenes.
Desafíos éticos y comerciales
Los creadores de Joi buscan ofrecer un servicio que cumpla con las expectativas de sus usuarios. “Queremos que nuestros creadores amplíen las experiencias que sus fanáticos desean”, afirma Cale Jones, responsable de crecimiento comunitario. Sin embargo, esta práctica plantea importantes preguntas éticas sobre cómo la commodificación emocional puede afectar a los usuarios, especialmente a aquellos más vulnerables.
A pesar de la tendencia en aumento hacia el uso de chatbots eróticos, muchas empresas de tecnología han sido reacias a involucrarse en contenido para adultos. Gigantes como Microsoft y Google han restringido sus plataformas de IA de generar salidas sexuales explícitas, a menudo tratando de detener a desarrolladores y usuarios de utilizar sus modelos para crear contenido para adultos.
Mirando hacia el futuro
A pesar de las críticas y los desafíos, el futuro de los chatbots eróticos parece estar asegurado, con empresas como Joi reportando rentabilidad. Como el panorama de la IA continúa evolucionando, es probable que los chatbots eróticos permanezcan como una faceta duradera de esta tecnología. Aunque personalmente no me imagino utilizando un chatbot de este tipo, no puedo evitar preguntarme si algún día estos podrían reemplazar formas más tradicionales de entretenimiento para adultos.
En conclusión, mientras la inteligencia artificial sigue avanzando, la demanda de conexiones auténticas y experiencias únicas aún persiste. Tal vez, en un futuro no tan lejano, la interacción con chatbots eróticos será vista como un viejo recuerdo, mientras que la búsqueda de autenticidad humana permanece en el centro de nuestras vidas.

