En los últimos meses, el clima en Silicon Valley ha estado marcado por la incertidumbre debido a la propuesta de un nuevo impuesto a la riqueza en California. Este gravamen, que se plantea como un 5% sobre los patrimonios que superen los mil millones de dólares, ha generado un gran revuelo, especialmente entre fundadores de startups y figuras prominentes del sector tecnológico.
Una de las principales preocupaciones radica en cómo se calcularía este impuesto.
Según la propuesta, el gravamen se aplicaría a las acciones de voto que poseen los fundadores, en lugar de su participación real en el capital de las empresas. Por ejemplo, Larry Page, cofundador de Google, posee aproximadamente el 3% de la compañía, pero controla cerca del 30% de los votos gracias a un sistema de acciones de doble clase. Esto significa que bajo la nueva normativa, Page tendría que pagar impuestos sobre esa porción de control, lo cual representa una carga fiscal considerable.
Reacciones de la industria tecnológica
Las reacciones ante esta propuesta han sido variadas, con algunos líderes de Silicon Valley formando un grupo de discusión llamado “Salvemos California”. Este grupo incluye a personajes destacados como David Sacks, conocido por su vinculación con criptomonedas, y Chris Larsen, un importante donante del partido demócrata. Muchos de ellos han calificado el impuesto de “comunista” y “poco claro”, reflejando así la oposición que enfrenta.
Las respuestas de los multimillonarios
Como respuesta a esta incertidumbre fiscal, algunos multimillonarios están tomando medidas preventivas. Por ejemplo, Larry Page ha adquirido propiedades en Miami por un total de 173.4 millones de dólares. Asimismo, la empresa de Peter Thiel ha comenzado a arrendar espacios de oficina en la misma ciudad. Estas decisiones no son solo movimientos estratégicos, sino que también envían un mensaje sobre la inquietud que generan las nuevas políticas fiscales en California.
Por su parte, el profesor de derecho David Gamage, quien formó parte del equipo que redactó la propuesta, ha manifestado que los fundadores de empresas están reaccionando de manera exagerada. Gamage argumenta que no se verían obligados a vender sus activos para cubrir el impuesto, ya que podrían abrir cuentas de diferimiento para sus acciones no liquidadas. Así, el estado cobraría el 5% solo al momento de la venta de las acciones. Sin embargo, esta solución no es tan simple como parece, dado que la valoración de las startups no cotizadas puede ser complicada y sujeta a interpretación.
Desafíos en la valoración de activos
El cálculo de las valoraciones de empresas emergentes que no cotizan en bolsa presenta desafíos significativos. Según el experto fiscal Jared Walczak, es un proceso que puede llevar a diferentes conclusiones, lo que no implica necesariamente falta de honestidad. La discrepancia en las valoraciones podría resultar en penalizaciones tanto para el fundador como para el tasador, lo que añade una capa de riesgo a la situación.
Implicaciones para los futuros emprendedores
Los fundadores que tienen la mayoría de su riqueza en acciones no públicas podrían verse gravemente afectados por este nuevo impuesto. Aunque la propuesta permite la presentación de valoraciones alternativas por parte de tasadores certificados, la realidad es que aún tendrían que enfrentar impuestos sustanciales sobre el control que ejercen, aunque no hayan realizado las ganancias. Esto plantea un dilema para aquellos que están comenzando en el mundo empresarial, ya que el riesgo de perder su patrimonio es elevado.
Desde el ámbito político, incluso el gobernador Gavin Newsom ha expresado su oposición a la medida, asegurando que hará todo lo posible para frenarla. En contraste, los defensores del impuesto sostienen que es una medida necesaria para financiar el sistema de salud en medio de recortes significativos en programas como Medicaid y subsidios de la ACA, argumentando que su propuesta podría recaudar más de 100 mil millones de dólares de aproximadamente 200 individuos.
Con la necesidad de recolectar 875,000 firmas para llevar el impuesto a la boleta de noviembre, la batalla en torno a esta propuesta está lejos de concluir. La tensión entre la necesidad de financiamiento estatal y la resistencia de los multimillonarios de Silicon Valley continuará siendo un tema candente en los próximos meses.

