En un contexto de creciente tensión entre Estados Unidos y Europa, los laboratorios de inteligencia artificial en el continente están explorando estrategias para cerrar la brecha con sus competidores estadounidenses. Este desafío se agrava por la clara dominancia de empresas como Nvidia, Google y OpenAI en el ámbito de la IA, que controlan una gran parte de la cadena de suministro y el financiamiento en este sector.
Las instituciones europeas están tomando medidas concretas para disminuir su dependencia de la tecnología estadounidense.
Esto incluye la inversión de cientos de millones de dólares en iniciativas que fomentan el desarrollo de capacidades locales en inteligencia artificial. Sin embargo, la pregunta persiste: ¿es posible alcanzar un nivel de soberanía digital comparable al de las potencias tecnológicas de EE. UU.?
La dependencia de la tecnología estadounidense
A pesar de los esfuerzos por innovar y ser autosuficientes, algunos expertos advierten que las empresas de EE.
UU. están tan bien establecidas que la ruptura de esta dependencia parece casi imposible. Recientemente, un alto funcionario de ciberseguridad en Bélgica mencionó que Europa había «perdido internet», sugiriendo que la región debería aceptar su dependencia de la infraestructura digital estadounidense.
Sin embargo, gobiernos como el del Reino Unido y la Unión Europea no están dispuestos a rendirse. Se han comprometido a desarrollar alternativas locales, impulsados por ejemplos exitosos como el modelo DeepSeek de China, que ha demostrado que el control de la infraestructura no es el único factor determinante para el éxito en el campo de la IA.
La búsqueda de alternativas locales
La estrategia de Europa implica no solo la creación de modelos de IA competitivos, sino también fomentar la colaboración abierta entre los investigadores. Esta filosofía se basa en la idea de que al compartir modelos y datos, se multiplican los avances, permitiendo que pequeños laboratorios y startups puedan competir con gigantes estadounidenses. Wolfgang Nejdl, un destacado académico en este campo, señala que los proyectos de código abierto pueden ser la clave para que Europa avance.
Definiendo la soberanía digital
El concepto de soberanía digital se ha vuelto crucial en las discusiones sobre el futuro de la IA en Europa. Sin embargo, hay un debate sobre qué implica realmente ser soberano en este ámbito. ¿Significa esto ser completamente autosuficiente en toda la cadena de producción de IA, o es suficiente con mejorar las capacidades en ciertas áreas específicas?
Mientras algunos proponen que se limite la participación de empresas estadounidenses, otros argumentan que esto podría perjudicar a las empresas locales, dejándolas en desventaja frente a competidores globales. Boniface de Champris, un experto en políticas tecnológicas, sostiene que la soberanía debería significar tener opciones y acceso a diversas tecnologías, en lugar de cerrar las puertas a proveedores internacionales.
Perspectivas futuras
La comunidad científica europea se mantiene optimista sobre el potencial de cerrar la brecha con sus contrapartes estadounidenses. Proyectos como SOOFI, en los que participa Wolfgang Nejdl, tienen como objetivo lanzar un modelo de lenguaje generalista con unos 100 mil millones de parámetros en los próximos años. Esto demuestra que, con la adecuada inversión y colaboración, es posible competir a nivel global.
La situación geopolítica actual ha añadido una nueva urgencia a estos esfuerzos por alcanzar una mayor independencia tecnológica. La inteligencia artificial se ha convertido en una infraestructura fundamental, y las naciones europeas están cada vez más conscientes de la necesidad de avanzar hacia un futuro donde puedan desarrollar y mantener sus propias capacidades en este campo.

