Publicado: 31/03/2026 20:00. La atención sobre las turbinas submarinas ha crecido en los últimos meses a medida que gobiernos de distintas regiones han empezado a ofrecer incentivos y marcos regulatorios para impulsar proyectos de energía marina. Este interés no surge en el vacío: recientes disruptores de suministro de petróleo en el Medio Oriente elevaron los precios energéticos y recordaron a muchos países su exposición a los combustibles fósiles importados.
Frente a esa realidad, la idea de aprovechar corrientes y mareas con tecnologías sumergidas aparece como una alternativa con potencial estratégico.
Nuestro equipo investigativo elaboró un mapa del potencial global que identifica zonas donde las corrientes marinas y las mareas ofrecen recursos significativos para generar electricidad. Al mismo tiempo, los proyecciones de crecimiento energético —que estiman que la demanda eléctrica mundial podría casi triplicarse para 2050— hacen urgente diversificar fuentes y acelerar la implementación de soluciones renovables.
En este contexto, las turbinas submarinas no solo son una innovación técnica, sino también una pieza en la agenda de seguridad energética.
Por qué resurgen las turbinas submarinas
Las turbinas submarinas aprovechan la energía cinética de corrientes y mareas para generar electricidad de forma continua y predecible, a diferencia de otras renovables más variables. Tecnologías recientes han mejorado la eficiencia de los rotores, la durabilidad de los materiales y los sistemas de anclaje, lo que reduce costos operativos.
Además, el impulso gubernamental —en forma de subvenciones, pruebas piloto y permisos agilizados— facilita que empresas y centros de investigación pasen de prototipos a instalaciones a escala piloto. Para los planificadores, estas soluciones ofrecen una fuente complementaria que puede reforzar la estabilidad del suministro eléctrico.
Mapa del potencial global
El mapa del potencial global elaborado por nuestra investigación combina datos oceanográficos, logísticos y regulatorios para identificar áreas con mayor viabilidad técnica y económica.
Factores como la velocidad constante de la corriente, la profundidad adecuada y la cercanía a redes de transporte eléctrico se ponderan junto con consideraciones ambientales. El resultado es una cartografía que ayuda a priorizar inversiones y estudios de impacto, orientando a gobiernos y empresas hacia zonas donde la energía marina puede ser competitiva en plazos razonables.
Insights sobre selección de sitios
Seleccionar un emplazamiento requiere balancear rendimiento y protección ambiental. Nuestro análisis destaca que los mejores sitios suelen compartir tres rasgos: corrientes fuertes y constantes, acceso factible para instalación y mantenimiento, y un marco regulatorio que permita interconexión a la red. Además, la interacción con ecosistemas y actividades humanas exige evaluaciones detalladas para minimizar efectos en fauna marina y pesca. Incorporar medidas de mitigación desde la fase de diseño eleva la aceptación social y reduce riesgos regulatorios.
Implicaciones para política y mercado
La expansión de las turbinas submarinas plantea decisiones clave para políticas públicas: cómo integrar estos proyectos en los esquemas de apoyo a renovables, qué estándares técnicos y ambientales imponer, y qué incentivos fiscales o contractuales ofrecer para atraer inversión privada. Desde la perspectiva del mercado, las empresas deben preparar cadenas de suministro, formación técnica y capacidad logística para operaciones marinas. Para los gobiernos, promover pilotos y crear marcos de prueba controlados acelera la curva de aprendizaje y ayuda a reducir incertidumbres que hoy limitan el financiamiento.
Rutas hacia la escala
Construir una industria viable alrededor de la energía marina exige coordinación entre actores: autoridades, universidades, fondos de inversión y comunidades costeras. Pilotos bien diseñados, programas de certificación técnica y transparencia en los datos del rendimiento pueden acelerar la adopción. Si se combinan con estrategias de integración en la red y almacenamiento, las turbinas submarinas pueden convertirse en un recurso estable que contribuya a la seguridad energética y a la descarbonización del sistema eléctrico global.

