Una encuesta reciente realizada por Deutsche Bank a 1.200 altos directivos de 13 mercados no europeos pone de relieve la creciente preferencia por Europa como zona de inversión. Los resultados muestran que el continente supera a Asia-Pacífico (excluida China) y a Norteamérica en la percepción de oportunidad de negocio. Dentro de Europa, España ha escalado posiciones y se ubica entre los cinco destinos más atractivos para los inversores internacionales, compartiendo la lista con Alemania, Reino Unido, Francia e Italia.
Resultados clave: España en el top 5 europeo
El Global Sentiment Survey on Europe 2026 revela que el 30 % de los ejecutivos encuestados ya tiene inversiones en territorio español. Alemania lidera la preferencia (56 % de los encuestados la consideran una de sus tres principales opciones), seguida por Reino Unido (47 %) y Francia (35 %). España, Italia y Países Bajos completan el grupo de los cinco favoritos. Un tercio de los participantes describe a Europa como la región más atractiva del mundo para sus operaciones, superando a Norteamérica, Latinoamérica y Asia. Además, el 81 % afirma que la importancia de Europa en sus decisiones de inversión ha aumentado en los últimos tres años.
¿Qué hace a España tan atractiva?
Los directivos citan varios atributos que convierten a España en un mercado de referencia. La estabilidad política y económica es mencionada por el 74 % como ventaja competitiva, mientras que el 71 % valora su capacidad de innovación especialmente en ámbitos vinculados a la inteligencia artificial. El talento disponible y la adopción de nuevas tecnologías son también factores decisivos. La combinación de un mercado interno amplio y la posibilidad de acceder a la zona euro refuerza la percepción de bajo riesgo y alta rentabilidad.
Retos que persisten en el continente
A pesar del optimismo, la encuesta identifica barreras que frenan la plena explotación del potencial europeo. El 43 % de los entrevistados señala que las fricciones transfronterizas —procedimientos burocráticos y regulaciones dispares— reducen el atractivo de la región. Los costes laborales y energéticos, la carga fiscal y la lentitud de los procesos administrativos aparecen como los principales obstáculos percibidos. En España, aunque la percepción general es positiva, estos problemas estructurales siguen obligando a las empresas a planificar cuidadosamente sus estrategias de expansión.
En conjunto, el estudio indica que la mayoría de las compañías ya presentes en Europa (45 %) la consideran la zona más atractiva, frente al 15 % que aún no ha invertido pero tiene planes futuros. El 61 % de los encuestados espera ampliar su presencia en el continente en los próximos cinco años, mientras que solo un 6 % de los que ya operan en Europa descarta nuevos proyectos de expansión. La combinación de crecimiento sostenibleinnovación tecnológica y un entorno de consumo robusto podrían consolidar a España como un hub clave para la inversión internacional en los próximos años.



