Un equipo de investigación de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Ulsan (UNIST) ha hecho un importante anuncio en el campo de la fotodetección. Han creado un fotodetector flexible que puede convertir la luz en señales eléctricas, abarcando un amplio espectro que incluye desde la luz visible hasta el infrarrojo cercano. Este avance podría tener un impacto significativo en diversas tecnologías que necesitan detectar simultáneamente tanto los colores de los objetos como sus estructuras internas.
La capacidad de este fotodetector para trabajar en un rango tan amplio es un cambio de juego, ya que permite una mejor detección en aplicaciones como la imágenes médicas, la biometría, y el monitoreo ambiental. La flexibilidad del dispositivo también lo hace ideal para integrarse en diversas superficies, lo que abre nuevas posibilidades en el desarrollo de tecnologías portátiles y dispositivos inteligentes.
Desarrollo de un fotodetector innovador
La investigación fue liderada por el profesor Ji-Hyun Jang, quien ha estado trabajando en la mejora de materiales fototérmicos.
Utilizando una técnica conocida como engineering de la banda prohibida, el equipo ha modificado la composición de un óxido que es resistente a la corrosión, incorporando elementos como el cobre y el cromo. Este nuevo óxido ternario ha demostrado ser capaz de absorber el 97.2% del espectro solar, lo que lo convierte en uno de los materiales más eficientes en la conversión de luz a calor.
Impulsando la eficiencia térmica
La ventaja principal de estos fotodetectores es su capacidad para alcanzar temperaturas de hasta 80°C, superando significativamente la eficiencia de los materiales tradicionales. Este aumento en la temperatura permite que el fotodetector funcione de manera más eficaz, facilitando la transformación de la luz solar en energía utilizable.
Superando obstáculos en la desalinización solar
Además de la fotodetección, el equipo de UNIST ha hecho avances en la desalinización utilizando energía solar.
Su innovador evaporador, basado en la misma tecnología de óxidos ternarios, tiene el potencial de cambiar la forma en que las comunidades enfrentan la escasez de agua potable. Este dispositivo no solo convierte el agua de mar en agua dulce, sino que también lo hace sin necesidad de fuentes de energía externas, lo que es crucial para áreas remotas y en desarrollo.
El diseño del evaporador incluye una estructura en forma de U invertida que facilita la evaporación del agua y minimiza la acumulación de sal, un problema común en procesos de desalinización solar. Con este dispositivo, se pueden producir hasta 4.1 litros de agua potable por metro cuadrado en una hora, lo que representa un avance significativo comparado con métodos anteriores.
Escalabilidad y estabilidad del sistema
El profesor Jang enfatiza que la escalabilidad y la durabilidad de esta tecnología la convierten en una solución viable para abordar problemas de escasez de agua. La innovación no solo se limita a la fotodetección, sino que se extiende a aplicaciones prácticas en el tratamiento de agua, lo que podría beneficiar a millones de personas en todo el mundo.
En conclusión, los recientes desarrollos en fotodetectores flexibles y tecnologías de desalinización solar de la UNIST ofrecen un vistazo esperanzador hacia un futuro donde la tecnología puede ayudar a resolver desafíos globales críticos relacionados con la energía y el agua. La combinación de flexibilidad, eficiencia y sostenibilidad promete revolucionar la forma en que interactuamos con nuestro entorno y enfrentamos problemas fundamentales.


