Un laboratorio de inteligencia artificial surgido en la órbita de un emprendedor en serie ha comenzado a revelar su objetivo: construir una forma distinta de inteligencia personal que combine modelos, hardware y experiencia de usuario desde cero. Fundado por Brett Adcock y trabajando en modo sigiloso durante meses, el proyecto —conocido como Hark— promete un sistema capaz de recordar de forma persistente aspectos de la vida de cada usuario, además de percibir el entorno en tiempo real a través de audio y visión.
Las declaraciones públicas son escasas, pero la ambición es clara: pasar de interacciones fragmentadas con herramientas de IA a un producto cohesionado que actúe como un asistente verdaderamente integrado. Según fuentes internas, la compañía planea publicar sus primeros modelos multimodales este verano y espera poner en marcha un nuevo clúster de miles de GPU NVIDIA en abril, lo que indica una apuesta intensa por capacidad computacional y entrenamiento a gran escala.
Una estrategia de diseño y tecnología entrelazadas
Hark propone dejar atrás la idea de añadir inteligencia como una capa más sobre dispositivos existentes y, en su lugar, concebir hardware y modelos como un único sistema. La empresa dice que trabajará de forma end-to-end, es decir, diseñando simultáneamente los modelos multimodales, la electrónica y las interfaces para que todo funcione de manera armónica. Ese enfoque busca evitar soluciones parcheadas que conviertan la IA en una mera función añadida, y orientarse hacia un producto que pueda anticipar y automatizar tareas recurrentes sin exigir al usuario manejar múltiples apps o formularios.
En la práctica, esto implicaría que la inteligencia esté presente en la capa base de las interacciones humanas con la tecnología, no solo como un motor que responde a consultas. Hark habla de una memoria persistente capaz de retener contexto personal y de sensores que permitan a los modelos «ver» y «escuchar» el mundo. Aún no hay detalles públicos sobre cómo se salvaguardará la privacidad o cómo se permitirá a los usuarios controlar esa memoria, pero la arquitectura propuesta claramente sitúa al diseño y la seguridad como ejes centrales del desarrollo.
El equipo y la influencia del diseño
Abidur Chowdhury y la visión del producto
Una incorporación destacada es Abidur Chowdhury, exdiseñador industrial de Apple que lideró equipos en productos recientes como el llamado iPhone Air. Chowdhury, originario de Londres, dejó Apple el otoño pasado para unirse a Hark como director de diseño. Aunque se ha mantenido reservado sobre la hoja de ruta, ha señalado que la experiencia de usuario del futuro debe adaptarse a cada individuo en lugar de buscar una única solución universal: la simplicidad seguirá siendo clave, pero aplicada de forma personalizada.
Equipo, recursos y sinergias
El laboratorio cuenta con alrededor de 45 ingenieros y diseñadores, incluidos investigadores provenientes de equipos de Meta AI y colaboradores con experiencia en compañías como Tesla. Muchos trabajan en el mismo campus que aloja otros emprendimientos de Adcock, lo que facilita intercambios técnicos y acceso a recursos. Además, Hark ha destinado 100 millones de dólares en capital semilla personal por parte de su fundador, lo que cubre tanto investigación como la adquisición de infraestructura para entrenamiento.
Preguntas abiertas y próximos movimientos
Aunque Hark ya entrena algunos de sus modelos con los robots desarrollados por la compañía de robótica humanoide Figure, fuentes cercanas afirman que no existe la intención inmediata de fusionar ambos proyectos en un único producto. Esa relación, sin embargo, sugiere posibilidades de validación física temprana de comportamientos aprendidos. Por otro lado, la compañía ha expresado escepticismo respecto a ciertas plataformas portátiles de IA —como gafas con cámaras o pines con sensores— y evita imponer una capa intermedia entre las personas y el mundo.
En términos de calendario, Hark ha insinuado un lanzamiento inicial de modelos para este verano y la incorporación de nueva capacidad de cómputo en abril. Quedan por resolver detalles sobre privacidad, interfaces concretas y el modo en que los usuarios gestionarán la memoria persistente. Mientras tanto, la firma se incorpora a la intensa competencia por talento y experiencia que caracteriza al sector de la inteligencia artificial, con la ambición de convertir la IA en una herramienta de uso cotidiano y no solo en una colección de funciones aisladas.

