Una empresa británica especializada en almacenaje ha llevado a cabo una prueba operativa que coloca a la cinta holográfica más cerca de su adopción comercial. En un entorno de biblioteca LTO, el sistema holográfico escribió y leyó datos usando los procedimientos habituales del centro de datos, sin que fuera necesario modificar la mecánica de la instalación ni reescribir el software de gestión.
El ensayo no fue una simulación controlada en laboratorio, sino una ejecución en producción donde tanto las unidades tradicionales LTO como las nuevas unidades holográficas convivieron en la misma biblioteca.
Ese hecho reduce un obstáculo clave: muchas propuestas de almacenamiento requieren rediseñar bibliotecas o flujos de trabajo, lo que frena su certificación y adquisición.
Cómo se integró la tecnología en la biblioteca existente
La solución emplea cartuchos con una cinta polimérica diseñada para acomodarse a las dimensiones físicas de las cintas LTO. Gracias a eso, el brazo robótico de la biblioteca los recogió y cargó sin modificaciones.
Las unidades holográficas se instalaron como módulos en las estanterías, habilitando que el sistema seleccione entre unidad LTO y unidad holográfica según la solicitud recibida.
Compatibilidad de software y flujo único
Desde la perspectiva del software, la biblioteca presentó un único espacio de almacenamiento unificado: las operaciones de lectura/escritura se realizaron mediante los mismos comandos y rutinas existentes. Este enfoque elimina la necesidad de capas adicionales de software o de adaptar procesos de gestión de datos, factor que acelera la adopción si la fiabilidad y el coste a escala resultan favorables.
Características técnicas y beneficios proyectados
Cada cartucho está diseñado para ofrecer hasta 200 TB en formato WORM (write once, read many), una característica apreciada en archivado regulatorio y cumplimiento normativo. La técnica de grabación emplea un registro holográfico por capas y utiliza componentes láser económicos, una combinación que busca densidad y coste competitivo en producción.
Durabilidad y enfoque pragmático
Los fabricantes afirman una longevidad superior a 50 años para los soportes, aunque la demostración se centró en la operativa real más que en pruebas aceleradas de envejecimiento.
El valor principal del ensayo fue la demostración de despliegue efectivo dentro de infraestructuras existentes, un requisito crítico para clientes corporativos que no desean interrupciones ni reformas físicas en sus centros de datos.
Implicaciones para el mercado y siguientes pasos
La compañía que realizó la prueba indicó que planea avanzar hacia la preparación comercial con más pilotos mientras continúa el desarrollo técnico durante 2026. La producción en masa del hardware se proyecta para 2027, lo que la coloca como una opción potencialmente más accesible en el horizonte que otras propuestas de alta densidad —como los soportes de sílice o cerámica— que aún presentan retos de integración.
Los expertos del sector valoraron positivamente el logro: disponer de una solución plug-and-play que funcione en bibliotecas existentes abre numerosos casos de uso para almacenamiento en frío y archivos a largo plazo. No obstante, quedan preguntas importantes sobre costes a escala y fiabilidad a largo plazo que requerirán verificación con hardware de producción y despliegues masivos antes de confirmar la viabilidad comercial completa.
En síntesis, la prueba demuestra que la cinta holográfica puede añadirse como una capa de almacenamiento adicional sin perturbar los sistemas actuales, siempre que el rendimiento y la economía en producción repliquen los resultados de este ensayo. El avance marca un paso relevante: pasar de la fase conceptual a la posibilidad real de integración en centros de datos existentes.


