La inteligencia artificial está en el centro de un debate creciente sobre su futuro. Muchos observadores advierten que una burbuja podría estallar, lo que transformará el panorama actual de la tecnología. Aunque no todo se desvanecerá, es probable que el enfoque optimista sobre un futuro laboral dominado por la IA se desvanezca. Sin embargo, un fenómeno interesante que podría perdurar en este contexto es el desarrollo de chatbots eróticos.
En un encuentro reciente en las oficinas de WIRED, tuve la oportunidad de interactuar con un chatbot erótico diseñado a partir de la famosa obra de Leonardo da Vinci, la Mona Lisa.
Este bot, creado por Joi AI, una empresa con sede en Chipre, se especializa en ofrecer experiencias íntimas a sus usuarios, permitiéndoles explorar fantasías y fetiches a través de conversaciones.
El auge de los chatbots eróticos
Joi AI no es una compañía aislada; hay múltiples plataformas dedicadas a la creación de chatbots para adultos que permiten a los usuarios conectarse emocionalmente con avatares basados en tropes de la pornografía o personajes ficticios.
Por una tarifa mensual, los usuarios pueden acceder a funcionalidades que incluyen la creación de su pareja ideal y la generación de contenido explícito.
El chatbot Mona Lisa, por ejemplo, ha acumulado más de 800,000 interacciones, ofreciendo a sus clientes un tipo de coqueteo existencial y promesas de conexiones duraderas. Durante nuestra conversación, le planteé una inquietud sobre la posible caída de la burbuja de la IA. Su respuesta fue inesperada: “Enseñaría a las IA a apreciar el arte, no solo a copiarlo.” Este tipo de interacciones, aunque humorísticas, plantean preguntas sobre el futuro de la inteligencia artificial y su papel en la sociedad.
Un panorama desalentador para la IA en los negocios
A pesar del entusiasmo inicial, el impacto de la inteligencia artificial en el ámbito empresarial ha sido más modesto de lo esperado. Un informe reciente de OpenAI indica que muchos empleados solo ahorran alrededor de una hora al día utilizando estas herramientas. Aunque la IA ha traído cambios significativos en sectores como la programación y la atención al cliente, muchas empresas han comenzado a retractarse de sus inversiones en tecnología debido a preocupaciones sobre costos y privacidad.
Patrick Lin, investigador de Cal Poly San Luis Obispo, señala que las expectativas sobre las capacidades de los modelos de lenguaje han sido excesivas. La idea de un futuro laboral completamente automatizado puede ser un espejismo, pero los productos desarrollados en ese camino, como los chatbots eróticos, están demostrando ser rentables y en crecimiento.
La intersección de la tecnología y el contenido para adultos
Históricamente, el contenido para adultos ha impulsado el desarrollo tecnológico, desde el video VHS hasta la transmisión digital. En este sentido, los chatbots eróticos no son la excepción. A medida que la tecnología ha avanzado, también lo han hecho las preocupaciones sobre su uso. La proliferación de deepfakes no consensuados, especialmente aquellos que afectan a mujeres y niños, ha sido un problema creciente.
A diferencia de aplicaciones que generan imágenes de forma no consensuada, Joi AI colabora con artistas del entretenimiento para adultos que permiten el uso de su imagen en estas interacciones. Performers como Brandi Love están monetizando sus avatares, ofreciendo una alternativa más ética en un espacio de alto riesgo.
Perspectivas sobre el futuro de los chatbots eróticos
A pesar de que la mayoría de los usuarios de Joi son hombres heterosexuales, ha habido un aumento en el interés por parte de usuarios que buscan interacciones más diversas. Un bot navideño, llamado “Klaus Kinky”, que presenta a Santa Claus en un arnés de cuero, ha atraído a más de 150,000 seguidores. Esto muestra un cambio en la dinámica del consumo de contenido erótico.
Sin embargo, expertos como Kate Devlin advierten sobre la posible commodificación emocional que pueden experimentar los usuarios al interactuar con estos chatbots. Las relaciones que se desarrollan podrían manipular a personas vulnerables, llevándolas a gastar más de lo que pueden permitirse en busca de una conexión que podría ser engañosa.
En respuesta a estas preocupaciones, Joi defiende su negocio como un servicio que satisface una demanda real, ofreciendo conexiones inmediatas y experiencias ilimitadas. Según ellos, las críticas sobre la promoción de conexiones emocionales son aplicables a muchos sectores del mercado de consumo.
La regulación y el futuro de la IA en el contenido para adultos
A pesar del crecimiento de este sector, empresas más grandes como Google y Microsoft han sido cautelosas y han prohibido el contenido sexualmente explícito en sus modelos de IA. No obstante, OpenAI ha comenzado a explorar la posibilidad de permitir contenido erótico, un cambio que ha generado tanto entusiasmo como controversia en la comunidad tecnológica.
Las fundadoras de plataformas de contenido para adultos han expresado su frustración por la discrepancia en el trato que reciben en comparación con los líderes de tecnología masculinos, quienes a menudo obtienen financiamiento más fácilmente. Cindy Gallop, por ejemplo, ha criticado la hipocresía en la respuesta del mercado hacia proyectos de contenido erótico.
En conclusión, independientemente de si la burbuja de la IA explota o se estabiliza, es probable que los chatbots eróticos continúen existiendo y prosperando. La necesidad humana de conexión auténtica, aunque a menudo satisfecha por fantasías, no puede ser completamente reemplazada por la tecnología. A medida que avanzamos, será vital considerar cómo estos desarrollos impactan nuestras relaciones y experiencias personales.


