En el verano pasado, un clima de tensión se apoderó deThinking Machines Labcuando sus líderes se vieron obligados a abordar un tema delicado con Barret Zoph, uno de los cofundadores y ex CTO de la startup. Según informes, se habían presentado denuncias sobre una relación inapropiada entre Zoph y otro empleado, lo que generó un debate interno significativo en la organización.
Para proteger la privacidad de los involucrados, el nombre de la otra persona no se ha revelado.
Este individuo, que ocupaba un puesto de liderazgo en un departamento distinto al de Zoph, ya no forma parte de la empresa. La conversación entre Mira Murati, la cofundadora de la empresa, y Zoph, fue el punto de partida para una serie de eventos que terminarían afectando gravemente la dinámica del equipo.
Desenlace de una colaboración y su impacto
Después de la charla sobre la relación, se dice que la colaboración entre Zoph y Murati sufrió un deterioro notable.
Fuentes cercanas a la situación indican que, en los meses siguientes, Zoph comenzó a explorar nuevas oportunidades en otras empresas, incluyendo conversaciones conMeta Superintelligence Labs. Este cambio en la dirección de Zoph no pasó desapercibido, y su eventual decisión de unirse aOpenAIse concretó tras semanas de negociaciones.
Fidji Simo, CEO de aplicaciones en OpenAI, señaló que su llegada había sido un proceso planificado, y que no compartía las preocupaciones éticas que habían surgido en Thinking Machines.
De hecho, el enfoque de Zoph en OpenAI podría interpretarse como un giro hacia un entorno donde sus habilidades fueran más valoradas.
Otras salidas y la búsqueda de capital
La partida de Zoph no fue un caso aislado. En la misma semana, Luke Metz, otro cofundador de Thinking Machines, así como tres investigadores de la startup, también decidieron unirse a OpenAI. Esta serie de salidas refuerza la idea de que había una falta de alineación en la visión del futuro de la empresa.
Antes de esto, en octubre, Andrew Tulloch, otro cofundador, había optado por unirse aMeta.
Las tensiones entre Zoph y Murati, aunque significativas, no explican completamente la ola de salidas que ha afectado a la startup. Reportes previos habían indicado que existían desacuerdos sobre la dirección de los proyectos dentro de Thinking Machines, lo que podría haber contribuido a la deserción de talento clave.
La búsqueda de financiamiento y el futuro incierto
En noviembre, se supo que Thinking Machines Lab estaba buscando financiamiento para alcanzar una valoración de50 mil millones de dólares, un salto considerable desde su valoración actual de 12 mil millones. Este ambicioso objetivo refleja la presión sobre la empresa para innovar y destacar en un mercado altamente competitivo.
Sin embargo, la falta de claridad en los objetivos estratégicos podría obstaculizar esos esfuerzos. La salida de figuras clave como Zoph y otros cofundadores podría debilitar la capacidad de la empresa para atraer inversores, ya que la confianza en la dirección del liderazgo se ve afectada por estos cambios.
La necesidad de una visión unificada es crucial, especialmente cuando se persigue un crecimiento significativo en un entorno tan cambiante como el de la inteligencia artificial.


