La NAACP, una de las organizaciones de derechos civiles más antiguas de Estados Unidos, ha puesto en su agenda la defensa de las comunidades afroamericanas y minoritarias frente a los centros de datos. En un contexto donde la tecnología avanza a pasos agigantados, la organización busca asegurar que estos desarrollos no comprometan la salud y el bienestar de los habitantes de barrios ya vulnerables.
Recientemente, la NAACP tomó medidas legales contra xAI, la compañía de Elon Musk, debido a la construcción de sus centros de datos, Colossus 1 y Colossus 2, en Memphis, Tennessee.
La preocupación gira en torno a las turbinas de gas metano que se utilizan en estas instalaciones, que, según la organización, operan sin los permisos adecuados, poniendo en riesgo la salud de la comunidad mayoritariamente negra de Boxtown.
Victorias y desafíos en la lucha por la justicia ambiental
En enero de 2026, la Agencia de Protección Ambiental (EPA) respaldó la postura de la NAACP, dictaminando que las turbinas de Colossus deben cumplir con los requisitos de permisos de calidad del aire.
Este fallo representó una victoria significativa para la organización y su directora, Abre’ Conner, quien ha sido un pilar en la lucha por la justicia ambiental. Conner enfatiza que la lucha contra el cambio climático y las injusticias raciales están profundamente interconectadas.
La NAACP ha observado un aumento en la construcción de centros de datos, lo que recuerda a las decisiones de construcción de carreteras de décadas pasadas que devastaron comunidades afroamericanas.
Según Conner, este tipo de desarrollo industrial tiende a concentrarse en áreas donde las comunidades ya enfrentan desafíos significativos.
La necesidad de regulación en la expansión de centros de datos
En un reciente movimiento, el estado de nueva york ha instituido una moratoria de tres años sobre la construcción de nuevos centros de datos. Este período se utilizará para establecer regulaciones que aborden el consumo energético y el impacto ambiental de estas instalaciones.
Esto es un paso crucial, ya que muchas comunidades están comenzando a cuestionar las promesas de inversión y empleos que hacen estas empresas tecnológicas.
Conner señala que, a menudo, las empresas tecnológicas no interactúan directamente con las comunidades afectadas. En lugar de ello, suelen comunicarse con funcionarios electos o agencias gubernamentales, dejando a los residentes fuera de la conversación sobre el impacto que estas construcciones tendrán en sus vidas. La falta de transparencia en el proceso es un problema recurrente que la NAACP busca cambiar.
Paralelismos con problemas históricos
Conner compara la situación actual con la historia de la infraestructura de transporte en Estados Unidos, donde se destruyeron barrios afroamericanos para dar paso a carreteras. Esta analogía es importante, ya que muchos de los mismos patrones de desinversión y promesas vacías se repiten en la actualidad. Las comunidades que han sido objeto de desinversión por años ahora enfrentan el embate de nuevas tecnologías que podrían agravar su situación.
Las promesas de empleos suelen ser uno de los principales argumentos de las empresas para justificar su presencia en estas áreas. Sin embargo, Conner advierte que, en su mayoría, los empleos son temporales y no abordan los problemas de salud que las comunidades ya enfrentan debido a la contaminación.
La respuesta de las comunidades y el papel de la NAACP
La movilización de las comunidades es fundamental en esta lucha por la justicia ambiental. A pesar de un entorno político que no siempre apoya la protección del medio ambiente, la NAACP mantiene su enfoque en el poder de las personas. Conner destaca que la organización ha aprendido de experiencias pasadas y de la importancia de tener una voz fuerte y unida frente a estos desafíos.
La organización hace un llamado a las comunidades para que cuestionen los acuerdos de confidencialidad que las empresas a menudo imponen, argumentando que los recursos públicos deben ser transparentes y accesibles para todos. Los residentes están cada vez más conscientes del impacto que los centros de datos tienen en sus vidas, desde el aumento de las tarifas de servicios públicos hasta la contaminación ambiental.
Recientemente, la NAACP tomó medidas legales contra xAI, la compañía de Elon Musk, debido a la construcción de sus centros de datos, Colossus 1 y Colossus 2, en Memphis, Tennessee. La preocupación gira en torno a las turbinas de gas metano que se utilizan en estas instalaciones, que, según la organización, operan sin los permisos adecuados, poniendo en riesgo la salud de la comunidad mayoritariamente negra de Boxtown.0


