En documentos difundidos como parte de la demanda que elon musk presentó contra OpenAI y Sam Altman, aparecen intercambios de mensajes que muestran un acercamiento entre dos de las figuras más visibles de la industria tecnológica. Estas comunicaciones, fechadas el 3 de febrero de 2026, combinan apoyo operativo relacionado con el programa conocido como DOGE y una propuesta para explorar conjuntamente la compra de la IP de OpenAI.
Los textos expuestos dan una imagen distinta a la conocida rivalidad pública entre ambos CEOs: desde la famosa promesa de pelear en una jaula hasta colaboraciones puntuales.
En esos mensajes se cruzan promesas de protección en redes, reacciones con emojis y la pregunta sobre si Zuckerberg estaría dispuesto a sumarse a una oferta para adquirir activos vinculados a OpenAI.
Contenido de los mensajes
Según los documentos, Mark Zuckerberg envió un texto la noche del 3 de febrero de 2026 apreciando los avances de DOGE y ofreciendo recursos de su compañía para contrarrestar situaciones de doxxing y amenazas a empleados relacionados con ese organismo.
La respuesta de Elon Musk incluyó un emoji de corazón y, en menos de media hora, una invitación directa: preguntó si Zuckerberg estaría dispuesto a «pujar por la IP de OpenAI» junto con él y otros inversores.
Detalle de la oferta
Zuckerberg propuso tratar el tema «en vivo» y Musk dijo que llamaría a la mañana siguiente. No hay confirmación pública de que esa conversación telefónica se llevara a cabo.
Los documentos judiciales posteriores indican que, aunque hubo comunicación y se mencionó una LOI (carta de intención), ni Zuckerberg ni Meta firmaron formalmente ese acuerdo, según un escrito de OpenAI presentado el 21 de agosto de 2026.
Contexto de la puja y antecedentes
La conversación sobre la IP se inserta en un episodio más amplio: el 10 de febrero de 2026, un consorcio liderado por Musk, que incluía a xAI, presentó una oferta no solicitada por 97.4 mil millones de dólares para adquirir la entidad que controlaba OpenAI.
La propuesta buscaba, según los oferentes, frenar la transformación de la organización hacia un modelo con fines de lucro. Es importante recordar que Musk aportó aproximadamente 38 millones de dólares a OpenAI en sus inicios y actualmente reclama hasta 134 mil millones en daños en la disputa legal.
Mensajes previos y decisiones corporativas
Además de los textos de febrero, los expedientes incluyen un intercambio del 13 de diciembre de 2026 en el que Zuckerberg avisó a Musk sobre una filtración relacionada con una carta de Meta dirigida al fiscal general de California, la cual respaldaba parcialmente la demanda. Por su parte, Meta declinó realizar comentarios públicos sobre las conversaciones difundidas.
Implicaciones legales y mediáticas
Los correos y mensajes publicados forman parte de una estrategia de descubrimiento en el litigio que enfrenta a Musk con miembros del consejo de OpenAI. Abogados de Musk han solicitado excluir ciertas comunicaciones privadas, alegando que podrían generar prejuicio por asociarlo con terceras figuras públicas. Mientras tanto, el caso ha permitido a las partes introducir pruebas sobre alianzas, propuestas económicas y actividad política entre los líderes tech.
Preguntas sobre moderación y poder corporativo
El ofrecimiento de ayuda para retirar contenido que amenace empleados pone sobre la mesa el rol de las plataformas en la moderación y la protección de trabajadores vinculados a proyectos gubernamentales o cuasi gubernamentales como DOGE. También plantea dudas sobre cómo las relaciones personales entre CEOs influyen en decisiones estratégicas y en intentos de adquisición de activos importantes como la propiedad intelectual de sistemas de inteligencia artificial.
En síntesis, los textos revelados no sólo documentan un gesto de apoyo entre Mark Zuckerberg y Elon Musk, sino que iluminan una red de contactos y propuestas que ayudaron a dar forma a la polémica puja por OpenAI. La información pública hasta ahora confirma la existencia de la comunicación y algunas acciones puntuales, pero deja preguntas abiertas respecto a llamadas posteriores, acuerdos formales y las consecuencias legales que todavía siguen su curso en los tribunales.

