Cuando la naturaleza despliega su fuerza, a veces lo único que hace falta es el móvil en el bolsillo. Con un frente de nieve que parecía una muralla, saqué mi iPhone y recordé que dentro lleva herramientas útiles más allá de llamadas y fotos. La app Measure, incluida por Apple desde iOS 12, aprovecha sensores y realidad aumentada para ofrecer mediciones rápidas sin necesidad de cinta métrica clásica.
Al mismo tiempo, mirar fotografías antiguas y actuales nos ayuda a percibir cuánto han cambiado los teléfonos.
Un contraste revelador es el de un iPhone 3GS frente a un iPhone 17 Pro Max, que ilustra mejoras en sensores, procesamiento y experiencia de usuario. Ambas historias —medir la nieve y comparar cámaras— muestran cómo la tecnología cotidiana transforma tareas simples.
Medir la nevada con la app Measure
La app Measure detecta planos y utiliza realidad aumentada para establecer puntos de inicio y fin en una superficie. En la práctica, basta apuntar la cámara al suelo, esperar a que la aplicación reconozca la superficie y tocar para marcar el inicio de la medición.
Al elevar el teléfono, la distancia se muestra en pantalla como si se desplegara una cinta métrica digital.
Pasos prácticos para obtener una lectura fiable
Para medir acumulaciones de nieve con precisión conviene escoger un punto donde el suelo esté visible o bien definido, por ejemplo una franja donde se haya palado hasta la acera. Después de marcar el punto inicial, sube el móvil lentamente hasta alcanzar la cima del banco de nieve y toca de nuevo para fijar la medición.
Repite en varias áreas para promediar y evitar drifts causados por viento. El sensor LiDAR presente en modelos Pro mejora la detección en condiciones de baja luz o con contornos complejos.
Del iPhone 3GS al iPhone 17 Pro Max: 16 años de fotografía móvil
Si colocas un iPhone 3GS junto a un iPhone 17 Pro Max, la diferencia es abrumadora. El primero integra una cámara de apenas tres megapíxeles; el segundo ofrece un sistema principal de 48MP con estabilización por desplazamiento de sensor y una línea de procesamiento de imagen potenciada por el chip y la fotografía computacional, conocida como Photonic Engine.
Esos avances no solo aumentan resolución, sino que mejoran la gestión de ruido, rango dinámico y color.
Limitaciones prácticas del equipo antiguo
Al recuperar un ejemplo antiguo, el iPhone 3GS funcionó tras cargarlo, pero mostró las limitaciones de hardware: procesamiento minimalista, batería degradada y resultados con grano en condiciones de poca luz. En contraste, el iPhone 17 Pro Max maneja exposiciones complejas, estabiliza la imagen y produce colores más naturales incluso en escenas desafiantes, gracias a su sensor y al software que combina múltiples tomas para una sola fotografía final.
Qué significa esto para el usuario cotidiano
Ambos relatos —medir con Measure y comparar cámaras— convergen en una idea simple: las funciones integradas en los teléfonos actuales reemplazan herramientas tradicionales y simplifican procesos. Si necesitas saber cuánta nieve ha caído, la solución puede estar ya en tu bolsillo; si quieres fotografiar una escena con calidad profesional, los algoritmos actuales hacen gran parte del trabajo pesado.
Sin embargo, también hay valor en la nostalgia y en la sencillez. Un dispositivo antiguo puede ofrecer una estética distinta que algunos buscan deliberadamente; al mismo tiempo, los dispositivos modernos amplían lo posible: mediciones asistidas por LiDAR, cámaras con múltiples lentes, y procesadores que aplican técnicas de computational photography para mejorar la imagen final.

