La reciente agitación en el Thinking Machines Lab ha capturado la atención de la industria de la inteligencia artificial (IA). Este fenómeno resalta no solo la rivalidad entre empresas tecnológicas, sino también las complejas relaciones laborales que marcan el desarrollo de este sector emergente.
El desencadenante de esta situación parece ser un conflicto interno entre Barret Zoph, cofundador y ex-CTO del laboratorio, y una empleada que ocupaba un rol de liderazgo en otro departamento.
Este asunto, catalogado como un posible incidente de mala conducta, rompió la confianza entre Zoph y la CEO de Thinking Machines, Mira Murati, lo que llevó a un deterioro en su colaboración.
Tensiones que llevaron a la separación
Según informes, Murati abordó a Zoph el pasado verano para discutir la naturaleza de su relación con la empleada. Esta conversación marcó el inicio de una serie de eventos que culminarían en su salida de la empresa.
A partir de ese momento, la relación laboral entre ambos se volvió tensa, lo que llevó a Zoph a explorar oportunidades con otras empresas, incluyendo Meta y, finalmente, OpenAI.
La contratación de Zoph y Metz por OpenAI
Recientemente, OpenAI, bajo la dirección de Fidji Simo, anunció la reincorporación de Zoph, así como de Luke Metz, otro cofundador de Thinking Machines. Este movimiento se produce en un contexto donde Zoph había dejado la empresa a finales de.
Sin embargo, la decisión de OpenAI de contratarlo fue precedida por dudas sobre su ética en su antiguo trabajo, un tema que Simo ha declarado no compartir.
Las circunstancias que rodearon la salida de Zoph son complejas. Se alega que, antes de su despido, Zoph había manifestado a Murati su intención de considerar otras opciones laborales, lo que generó más confusión en el entorno de trabajo. A medida que se desarrollaban estos eventos, surgieron preocupaciones dentro de Thinking Machines sobre la posibilidad de que Zoph hubiera compartido información confidencial con sus nuevos empleadores.
Impacto en la cultura organizacional de Thinking Machines
La atmósfera en Thinking Machines, que buscaba levantar capital a una valoración de 50 mil millones de dólares, se ha visto afectada por esta serie de acontecimientos. La salida de Zoph no fue un caso aislado; en octubre, Andrew Tulloch, otro cofundador, también dejó la empresa para unirse a Meta. En la misma semana que Zoph y Metz anunciaron su regreso a OpenAI, varios otros investigadores de Thinking Machines hicieron lo mismo.
Desalineación sobre la visión de la empresa
Más allá de la controversia ligada a Zoph, las fuentes indican que el éxodo de talento podría estar relacionado con una falta de alineación en la visión sobre lo que debería construir Thinking Machines. Esto sugiere que el laboratorio enfrenta desafíos no solo en términos de relaciones interpersonales, sino también en su dirección estratégica. La búsqueda de un enfoque claro en los productos y la tecnología ha sido un tema recurrente en las discusiones internas del equipo.
Este escenario refleja una tendencia más amplia en el campo de la IA, donde las luchas internas y la competencia por el talento son cada vez más comunes. Investigadores de diversos laboratorios han expresado su agotamiento ante el drama constante que rodea a la industria. Este episodio recuerda otros momentos tensos en la historia reciente de OpenAI, como la breve destitución de Sam Altman en, un evento que ha dejado huella en la cultura organizacional del sector.
La serie de movimientos en Thinking Machines y la posterior absorción de sus talentos por OpenAI ilustran la naturaleza volátil y competitiva del campo de la inteligencia artificial. A medida que el sector continúa evolucionando, seguir estos cambios se vuelve crucial para entender las dinámicas de poder y la dirección futura de la tecnología.


