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Película de nylon-11 que produce energía por presión y resiste ser atropellada

Investigadores de RMIT diseñaron un film de nylon-11 que, tras un proceso de alineación molecular con vibraciones electroacústicas, produce electricidad al comprimirse y soporta múltiples atropellos, abriendo posibilidades para sensores autoalimentados

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Un equipo de la RMIT University presentó una película flexible de nylon-11 capaz de generar electricidad cuando se la comprime y que mantiene su funcionamiento incluso después de ser atropellada repetidamente por un vehículo. El trabajo, publicado en Nature Communications el 19/02/2026, muestra cómo una técnica de procesamiento modifica la estructura molecular del polímero para convertirlo en un material piezoeléctrico práctico y duradero.

La investigación responde a una limitación histórica: muchos plásticos pueden producir energía a partir del movimiento, pero suelen ser demasiado frágiles para aplicaciones reales.

Estos científicos optaron por un nylon industrial que, con la orientación adecuada de sus cadenas moleculares, actúa como generador de energía por presión y vibración sin perder robustez.

Método y principios detrás del film

El equipo liderado por el profesor Leslie Yeo y el asociado Amgad Rezk aplicó una combinación de vibraciones de alta frecuencia y un campo eléctrico durante el proceso de solidificación del polímero.

Esta intervención forzó a las moléculas a adoptar una disposición más ordenada, lo que aumentó su respuesta piezoeléctrica. En términos simples, al alinear las cadenas del nylon-11 se consigue que la deformación mecánica del material produzca un flujo eléctrico aprovechable.

Qué es exactamente la técnica

La técnica, descrita por los autores como alineación electroacústica, combina energía acústica con polarización eléctrica mientras el polímero pasa de estado líquido a sólido.

Gracias a esa sinergia, el film presenta una estructura interna estable que facilita la conversión de presión en electricidad cada vez que se dobla, aprieta o golpea.

Ventajas frente a materiales tradicionales

A diferencia de cerámicas o cristales piezoeléctricos como el cuarzo, este nylon-11 ofrece flexibilidad, resistencia mecánica y proceso de fabricación potencialmente más económico y escalable. Además, su plasticidad lo hace apto para superficies curvadas, dispositivos vestibles y entornos expuestos a impactos repetidos.

Resultados experimentales y durabilidad

En pruebas prácticas, las películas fabricadas por el equipo pudieron generar energía por compresión y continuaron funcionando tras ser dobladas, estiradas y, de forma notable, después de que un automóvil pasara por encima de ellas. El primer autor, el doctorando Robert Komljenovic, destacó que los dispositivos son lo suficientemente robustos para «plegarlos, estirarlos e incluso ser atropellados y seguir produciendo energía», lo que sugiere aplicaciones en infraestructuras de alta exigencia.

Implicaciones para sensores e infraestructuras

Una de las aplicaciones inmediatas es la instalación de sensores autoalimentados en carreteras para gestionar el tráfico y monitorizar el estado del pavimento sin necesidad de baterías reemplazables. El film podría integrarse en zonas peatonales, calzadas o superficies industriales donde la presión y la vibración son fuentes constantes de energía ambiental.

Escalabilidad, industria y próximos pasos

Los autores remarcan que el proceso desarrollado es energéticamente eficiente y factible de escalar, lo que facilita la colaboración con la industria para llevar la tecnología al mercado. Rezk indicó que la técnica ofrece ventajas industriales claras para electrónica flexible, equipamiento deportivo y superficies inteligentes. RMIT invita a organizaciones interesadas a establecer contacto a través de [email protected] para explorar desarrollos conjuntos.

El artículo científico, titulado «Electroacoustic alignment of robust and highly piezoelectric nylon-11 films», sintetiza los experimentos, parámetros de fabricación y las métricas de rendimiento que demuestran la viabilidad del enfoque. La colaboración entre la Escuela de Ciencia y la Escuela de Ingeniería de RMIT fue clave para combinar conocimientos de materiales, acústica y electrónica.

Si la escalada industrial mantiene las promesas del laboratorio, podríamos ver sensores de carretera, componentes vestibles y superficies inteligentes que funcionen sin reemplazar baterías, aprovechando la energía presente en el movimiento cotidiano.

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Escrito por Staff

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