En los últimos años ha quedado claro que la seguridad informática ya no es solo un gasto operativo: puede ser una palanca que impacta en los resultados económicos. Un estudio reciente de la School of Management de la Universidad de Binghamton concluye que las empresas que alcanzan niveles adecuados de preparación cibernética tienden a mostrar un mejor desempeño financiero. Este hallazgo se suma a una serie de incidentes y análisis que ilustran cómo las vulnerabilidades afectan tanto a consumidores como a organizaciones estratégicas.
Al mismo tiempo, incidentes públicos como la filtración de datos del proveedor de billetes aéreos OneFly y los informes del Google Threat Intelligence Group (GTIG) sobre campañas dirigidas a la defense industrial base revelan la amplitud del riesgo: desde exposición de datos personales hasta campañas de espionaje que apuntan a capacidades militares y cadenas de suministro.
Inversión y retorno: cuando la seguridad paga
El estudio de Binghamton, publicado el 14/02/2026, sugiere que las organizaciones que adoptan controles adecuados, procesos de respuesta y formación de personal obtienen beneficios más allá de la mitigación del riesgo.
La gobernanza de seguridad, la monitorización continua y las pruebas de penetración sistemáticas reducen el tiempo de detección y respuesta, lo que implica menores costes por incidentes y, en muchos casos, una percepción de menor riesgo por parte de inversores y clientes. En términos prácticos, destinar presupuesto a ciberresiliencia puede traducirse en mayor estabilidad operativa y en una ventaja competitiva en mercados sensibles a la seguridad.
Lecciones de una filtración prolongada: el caso onefly
El caso divulgado por medios el 12/02/2026 muestra cómo fallos técnicos y de configuración exponen información crítica durante meses. En OneFly, registros con fechas desde el 1/10/2026 quedaron accesibles por una instancia de Elasticsearch sin protección de contraseña, y varias aplicaciones internas en Java Spring estuvieron transmitiendo datos en tiempo real. El volumen de información filtrada incluía documentos de identidad, números de tarjeta de pago, detalles de vuelos y JSON Web Tokens (JWTs), lo que facilitó la suplantación de identidad y el acceso continuado a cuentas.
Impacto para usuarios y terceros
La exposición de datos personales abre la puerta a fraudes financieros, robos de identidad y campañas de phishing altamente creíbles. Cuando los atacantes disponen de tokens de autenticación, pueden sortear controles y moverse lateralmente dentro de sistemas internos. Además, los proveedores y socios comerciales sufren reputación y pérdidas, especialmente si la filtración deriva en interrupciones operativas o sanciones regulatorias.
Fallos comunes y cómo evitarlos
Errores de configuración, ausencia de cifrado, y credenciales expuestas son recurrentes en estos incidentes. Medidas simples como el cierre de puertos no autorizados, la protección con contraseña de instancias de Elasticsearch, la rotación de claves y el uso de autenticación multifactor pueden impedir muchas fugas. A un nivel más avanzado, la segmentación de redes y la monitorización de telemetría ayudan a detectar accesos atípicos antes de que escalen.
Presión sostenida sobre la industria de defensa y la supply chain
Los análisis de GTIG documentan una campaña sostenida y multifacética contra la defense industrial base, combinando operaciones estatales, grupos criminales y hacktivistas. Estas actividades no solo se dirigen a sistemas militares, sino también a contratistas, personal clave y proveedores en la cadena de suministro. Entre las tácticas observadas figuran la explotación de dispositivos perimetrales, el abuso de procesos de contratación y la suplantación de portales de empleo para introducir malware o robar credenciales.
Por volumen, grupos con vínculo a China han protagonizado muchas intrusiones de espionaje, aprovechando dispositivos de borde para obtener acceso inicial. A la vez, actores con nexos rusos han enfocado esfuerzos en tecnologías desplegadas en teatros de conflicto, incluyendo sistemas para vehículos aéreos no tripulados. El impacto potencial supera la pérdida de datos: ataques a proveedores pueden degradar la capacidad de producir componentes críticos durante una crisis.
Herramientas emergentes y riesgos operativos
GTIG también ha documentado el uso creciente de LLMs por actores menos sofisticados para generar lures de phishing, redactar mensajes persuasivos o automatizar fases de reconocimiento. Además, malware como CANFAIL y campañas que emplean archivos comprimidos con doble extensión han sido observadas como vectores efectivos para comprometer redes. Estas técnicas subrayan la necesidad de combinar defensas técnicas con programas de concienciación y validación de identidad en procesos de selección.
La prevención, detección temprana y respuesta coordinada reducen daños financieros y reputacionales; y, frente a actores estatales y criminales, la colaboración público-privada y la mejora continua de controles son esenciales para sostener la resiliencia.

