El mercado del almacenamiento de alto rendimiento recibió recientemente un golpe visible: el SSD Solidigm D5-P5336 de 122,88 TB vio cómo su precio pasó de $12.399 a $37.128 en aproximadamente nueve meses. Este cambio no solo altera las cuentas de compra de grandes clientes, sino que también sirve de síntoma para entender dinámicas más amplias en memoria NAND y componentes relacionados.
El dispositivo, anunciado originalmente en noviembre de y puesto a la venta en mayo de, es una unidad de 2,5 pulgadas con interfaz U.2 y conexión PCIe 4.0 x4.
Su diseño de 15 mm y peso de 5,87 oz empaqueta una enorme capacidad en un único chasis, ofreciendo una alternativa de alta densidad a múltiples discos menores.
Especificaciones y valor técnico
En términos de rendimiento, el D5-P5336 entrega hasta 6,84 GB/s en lecturas secuenciales y 2,93 GB/s en escrituras secuenciales. En operaciones aleatorias, alcanza 900.000 IOPS en lecturas 4KB y cerca de 19.000 IOPS en escrituras, lo que indica una optimización hacia cargas de trabajo intensivas en lectura.
La resistencia se define en 0,6 DWPD y un total de bytes escritos (TBW) de 137.523,20 TB, con una proyección de MTBF de 228,2 años (un parámetro estadístico, no literal).
Garantía y compatibilidad
El producto incluye una garantía de cinco años y está pensado para servidores empresariales, matrices de almacenamiento y centros de datos en la nube. La interfaz U.2 es habitual en racks empresariales, aunque no en la mayoría de equipos de sobremesa o portátiles de consumo.
Razonamiento detrás del aumento de precio
Varias fuerzas explican la escalada desde aproximadamente $12.399 hasta $37.128. En primer lugar, la producción de NAND de ultra alta capacidad no tiene la misma escala que la flash convencional: si grandes clientes hiperescaladores realizan pedidos masivos, la oferta puede tensionarse rápidamente. Además, el mercado empresarial opera frecuentemente con contratos y no con listados públicos; por ello, los precios disponibles al detalle pueden reflejar existencias limitadas, ajustes de distribuidores o correcciones puntuales.
Coste por terabyte y comparación
Al precio actual, el coste por terabyte es de aproximadamente $302/ TB, mientras que en su listado inicial rondaba los $101/ TB. Esa diferencia transforma la ecuación económica: aunque un solo SSD de 122,88 TB permite reducir el número de unidades, puertos y cables en un rack —beneficioso cuando el espacio y la energía son limitados— el sobreprecio significa pagar una prima notable por la consolidación de capacidad en un solo dispositivo.
Contexto más amplio: crisis de memoria y efectos colaterales
Este fenómeno no es aislado. Desde finales de la demanda masiva de servidores para inteligencia artificial provocó una fuerte presión sobre la DRAM y la NAND, con incrementos de precio que llegaron al 80-90% a inicios de, según analistas como Counterpoint. En ese periodo incluso kits DDR5 aumentaron hasta cinco veces en algunos intervalos, y las tarjetas gráficas dependientes de memoria también sufrieron subidas.
En contraste, a principios de se empezaron a ver pequeñas treguas en Europa: monitorizaciones de precios mostraron descensos de alrededor del 10-15% en kits DDR5 de 32 GB en algunos comercios, aunque esa mejora podría ser temporal y localizada. La expectativa de varios analistas es que la tensión permanezca mientras la demanda de IA siga siendo voraz, y que la recuperación completa podría tardar.
Impacto en usuarios y alternativas
Para empresas y operadores de centros de datos la subida impone replanteamientos en arquitectura: elegir entre alta densidad por dispositivo o múltiples unidades más baratas depende de limitaciones físicas y presupuestarias. En el mercado de consumo, la presión se traduce en laptops y configuraciones que intentan ofrecer memoria y almacenamiento a precios competitivos; por ejemplo, modelos con 32 GB de RAM y 1 TB de SSD se comercializan en distintos rangos de precio, lo que sugiere que hay opciones prácticas para quienes necesitan rendimiento sin afrontar primas extremas del mercado empresarial.
Mientras la demanda de IA siga empujando la necesidad de silicio, tanto los centros de datos como los compradores finales deberán equilibrar densidad, coste y disponibilidad al tomar decisiones de adquisición.

