El 22 de febrero de 2026, el presidente Donald Trump publicó en su red social Truth Social un mensaje directo a Netflix: la compañía debía separar a Susan Rice de su junta directiva o sufriría «consecuencias». La reacción presidencial llegó después de la intervención de Rice en el podcast Stay Tuned with Preet, donde la exembajadora ante la ONU advirtió que las empresas que se alineen con Trump podrían enfrentar responsabilidades cuando los demócratas regresen al poder.
La controversia combina elementos de política, gobernanza corporativa y revisión antimonopolio: Netflix está en medio de un proceso para adquirir Warner Bros., una operación que requiere la aprobación de las autoridades federales, y la presión mediática coloca al gigante del streaming en una posición delicada frente a reguladores y opinión pública.
Contexto del enfrentamiento
En el episodio del programa conducido por Preet Bharara, Susan Rice afirmó que compañías que «se arrodillan» ante Trump no deberían esperar indultos o perdones cuando cambie la administración.
Esa idea, expuesta en el podcast, fue interpretada por críticos como una amenaza de represalias políticas. En respuesta, Trump escribió en su cuenta: «Netflix debería despedir a la racista, Trump deranged Susan Rice, IMMEDIATELY, or pay the consequences», acompañando su post con una captura de otra activista que cuestionaba la influencia política en la compañía.
Quién es Susan Rice y por qué importa
Susan Rice es una figura conocida en la diplomacia estadounidense: fue embajadora ante la ONU y ocupó cargos de asesoría en las administraciones de Barack Obama y Joe Biden.
Desde 2018 forma parte del directorio de Netflix, cargo que convierte cualquier ataque público contra ella en un asunto de gobierno corporativo y reputación empresarial para la plataforma.
Implicaciones para Netflix y la fusión con Warner Bros.
La amenaza pública de un presidente hacia una empresa cotizada pone en evidencia cómo la política puede influir en decisiones de gobierno corporativo y en procesos regulatorios. La posible compra de Warner Bros.
por parte de Netflix precisa el visto bueno de autoridades antimonopolio, y la atención mediática puede añadir tensión al escrutinio. Periodistas han señalado que Ted Sarandos, co-CEO de Netflix, sostuvo encuentros en Washington antes del anuncio del acuerdo, lo que subraya la interacción entre ejecutivos y poder político en transacciones de gran escala.
Reguladores y posibles consecuencias
Trump no detalló en su mensaje qué forma tomarían las «consecuencias», pero el contexto sugiere dos rutas potenciales: presiones políticas indirectas y mayor escrutinio regulatorio. En procesos de revisión de fusiones, factores como concentración de mercado y poder de plataformas suelen pesar más cuando la operación adquiere relevancia pública y política. Así, la disputa tiene potencial para influir en la narrativa que acompañe la evaluación de la adquisición.
Reacciones y precedentes
La publicación presidencial incluyó una referencia compartida por la activista Laura Loomer, quien acusó a Rice de promover represalias políticas y vinculó la discusión con intereses mediáticos de figuras cercanas a los demócratas. Este episodio recuerda otras intervenciones de Trump en asuntos corporativos: el año anterior el presidente pidió que Microsoft desvinculara a Lisa Monaco de su puesto, aunque Monaco permanece en la compañía. Tales demandas públicas muestran un patrón de intentos por influir en la gestión empresarial mediante la presión mediática.
Netflix, por su parte, no ha emitido una declaración pública inmediata que confirme cambios en su directorio. Mientras tanto, ejecutivos y reguladores continúan con el proceso formal de evaluación de la fusión, y la empresa debe equilibrar decisiones internas de gobierno con la atención externa y la posible repercusión política.
Qué está en juego
Más allá del episodio puntual, lo que se discute es la relación entre actores políticos y empresas en un entorno donde las plataformas mediáticas y las grandes transacciones económicas convergen. La situación plantea preguntas sobre la independencia de los directorios, la influencia de la política en decisiones corporativas y la función de los reguladores para asegurar mercados competitivos. Para Netflix, la mezcla de reputación, riesgo regulatorio y gobernanza será clave al momento de responder a la presión.
En síntesis, la exigencia pública de Trump contra Susan Rice —conservando la fecha clave del 22 de febrero de 2026— activa un debate sobre responsabilidad corporativa y supervisión antimonopolio en un momento crítico para una de las mayores operaciones del sector audiovisual.

