Publicado el 24 de marzo de 2026. En los alrededores de Maysville, en Kentucky, la familia Huddleston ha dicho que no a una propuesta multimillonaria destinada a convertir parte de sus terrenos en un centro de datos. La propiedad familiar suma aproximadamente 1.200 acres y, tras el acercamiento de una compañía identificada como una gran firma de inteligencia artificial, los dueños optaron por mantener la tierra en manos de la familia.
Para ellos la preservación del suelo y del suministro de agua priman sobre cualquier oferta económica.
El ofrecimiento fue de veintiséis millones de dólares por una porción del terreno, una cifra que, según los propietarios, supera por mucho los valores de mercado en la zona. A pesar de la tentación de una transacción de ese calibre, la familia prefirió conservar el uso agrícola y el legado que han heredado de generaciones anteriores.
Sus miembros han señalado que, además de razones sentimentales, existen inquietudes prácticas sobre el impacto ambiental y económico que un proyecto de alta tecnología podría traer a la comunidad local.
La oferta y la postura de la familia
La familia Huddleston —encabezada por Ida Huddleston y con el testimonio de su hija Delsia Bare— subrayó que el terreno ha alimentado a la región durante décadas. Ante la oferta de la compañía, describieron la propuesta como insuficiente para compensar la pérdida de un recurso estratégico: la tierra agrícola.
Para ellos, el concepto de vender por lucro rápido entra en conflicto con la misión de alimentar a la nación y de mantener un modo de vida tradicional. Además, rechazaron la narrativa de que el proyecto generaría un bienestar generalizado y empleo estable en el condado.
Preocupaciones ambientales y dudas económicas
Los propietarios manifestaron inquietudes sobre la calidad del agua y el sustrato del suelo tras la implantación de grandes instalaciones tecnológicas.
Citaron problemas locales recientes relacionados con la disponibilidad de agua y la contaminación del terreno como razones para desconfiar de promesas sobre beneficios económicos. La familia calificó las afirmaciones sobre la generación masiva de empleo como exageradas y expresó temor a que el proyecto afecte negativamente a la producción agrícola, a la biodiversidad y a la salud de las capas freáticas cercanas.
Cómo avanzan los planes y qué está en juego
Aunque esta parcela en particular se mantuvo fuera del trato, la empresa revisó sus planes y presentó una solicitud de rezonificación que abarca casi 28 parcelas agrícolas que suman más de 2.000 acres en terrenos próximos a Big Pond Pike, Germantown Road y Valley Pike Road. Eso implica que, pese a la negativa de algunos propietarios, el proyecto podría seguir adelante aprovechando terrenos adquiridos a vecinos dispuestos a vender. La evolución de esa rezonificación será clave para determinar si la instalación se ubica o no en la zona.
Participación pública y discusiones locales
Las autoridades locales programaron audiencias públicas con la Joint Planning Commission para evaluar la petición de cambio de uso del suelo; las reuniones están fijadas para el 25 y 26 de marzo a las 5:30 p.m. en el Maysville Community and Technical College Fields Auditorium. Esos foros serán una oportunidad para que residentes, agricultores y defensores del medio ambiente presenten argumentos técnicos y emocionales. La participación ciudadana puede influir en condicionantes, mitigaciones o incluso en la denegación de la rezonificación.
Implicaciones regionales y políticas
La llegada de grandes centros de datos es un fenómeno nacional que atrae incentivos fiscales; se calcula que varias decenas de estados ofrecen beneficios para captar estas inversiones. Sin embargo, la experiencia local demuestra que los beneficios no siempre se traducen en mejoras sostenibles para las comunidades rurales. Lo que está en juego en Maysville es la conservación de la agricultura, la protección del agua y la capacidad de los vecinos para decidir sobre el destino de su territorio frente a presiones externas.

