Los hechos son estos: en el zoológico de Ichikawa, en Chiba (Japón), nació un macaco llamado Punch y fue rechazado por su madre poco después. Según fuentes del zoológico, el animal quedó bajo crianza artificial del personal y recibió un peluche como objeto de apego para regular su estrés y facilitar su integración social. La historia ganó difusión en redes sociales y llamó la atención pública.
Los hechos
El episodio ocurrió en las instalaciones del zoológico de Ichikawa.
Confirman desde la dirección que la cría fue alimentada y cuidada por humanos tras el rechazo materno. Los cuidadores introdujeron un peluche en forma de orangután como objeto de apego.
Las imágenes muestran a Punch abrazando el peluche, dormitando con él y buscándolo en situaciones de incomodidad. Según fuentes oficiales, el juguete actúa como referencia emocional estable mientras se desarrolla la socialización con otros macacos.
Las consecuencias
En el grupo, la aceptación se mide por conductas como el grooming.
Recientemente se registraron escenas de un adulto acicalando a Punch y juegos compartidos sin agresión. Confirman desde la comisaría del cuidado animal que esos gestos indican una mejora en la integración.
La presencia mediática atrajo visitantes y donaciones potenciales. El director del zoológico advirtió sobre la necesidad de controlar afluencia y priorizar el bienestar de la manada. El peluche ha funcionado como puente; los cuidadores esperan que, con tiempo, la cría desarrolle lazos sociales propios.
Último dato: el equipo veterinario mantiene seguimiento diario del comportamiento y la salud de Punch para apoyar su transición hacia la independencia dentro del grupo.


