En los últimos movimientos que han reconfigurado el panorama de las herramientas conversacionales, OpenAI ha decidido eliminar el acceso a GPT-4o desde su aplicación, mientras que al mismo tiempo ha puesto en marcha pruebas de publicidad dentro de ChatGPT en Estados Unidos. Estas dos noticias, aparentemente desconectadas, impactan de forma directa la experiencia de millones de personas: desde quienes utilizan el chatbot como apoyo cotidiano hasta quienes valoran una versión paga sin anuncios.
La medida técnica y la estrategia comercial se sintetizan en una pregunta sencilla: ¿cómo se sostiene un servicio avanzado de inteligencia artificial sin sacrificar la confianza de su base de usuarios? A continuación desgranamos los efectos principales, las promesas de privacidad de la compañía y el contexto más amplio del sector.
Qué ocurrió con gpt-4o y por qué importa
OpenAI retiró el acceso a GPT-4o dentro de su aplicación, una decisión que provocó reacciones inmediatas entre usuarios de distintas regiones, incluidos fans en China que habían adoptado el modelo como compañía.
La desaparición del modelo se traduce en la pérdida de una voz familiar para quienes habían configurado sus rutinas en torno a ese sistema: desde conversaciones frecuentes hasta flujos de trabajo que dependían de su estilo de respuesta. La acción pone de relieve la fragilidad de depender de servicios centralizados para herramientas con impacto social y emocional.
Repercusiones personales y comunitarias
Cuando una IA deja de estar disponible, no sólo se afectan funciones técnicas: se rompen hábitos.
Muchos usuarios que empleaban GPT-4o para compañía o apoyo creativo expresaron su malestar públicamente. Esa reacción subraya que, además del valor operativo, los modelos conversacionales desarrollan vínculos afectivos y utilitarios con las personas. A nivel comunitario, la retirada genera debates sobre soberanía tecnológica y opciones de respaldo frente a cierres imprevistos.
La llegada de anuncios a chatgpt: cómo funciona y a quién afecta
Paralelamente, OpenAI ha comenzado a probar anuncios en ChatGPT en Estados Unidos.
Las pruebas afectan ahora al plan gratuito y al plan Go, aunque los suscriptores de Plus y Pro quedan exentos de esos anuncios durante la fase de pruebas. El plan Go tiene un precio comunicado de 8 euros al mes, lo que reaviva la discusión sobre si un servicio de pago debe incorporar publicidad y cómo se percibe ese equilibrio entre tarifa y experiencia.
Mecanismo y límites de la publicidad
Según la información pública de OpenAI, los anuncios estarán claramente identificados como contenido patrocinado y separados visualmente de las respuestas generadas por el modelo. La selección de anuncios se alineará temáticamente con la conversación: si el usuario busca recetas, es probable que aparezcan anuncios relacionados con alimentos. La compañía asegura que los anuncios no alterarán las respuestas del modelo, que seguirán orientadas por el entrenamiento y las instrucciones del usuario.
Privacidad, control y la economía detrás del cambio
OpenAI sostiene que los anunciantes no tendrán acceso directo a los chats, al historial ni a los datos personales. Sólo recibirán métricas agregadas sobre el rendimiento de sus campañas, y se prohíbe la publicidad en categorías sensibles como salud o política. Además, la app permitirá a los usuarios decidir si quieren anuncios personalizados, controlando si su historial se usa para adaptar las sugerencias publicitarias.
La razón oficial es financiera: la compañía argumenta que la monetización mediante anuncios es necesaria para sostener el desarrollo continuo y mantener funciones gratuitas. Esto sitúa a OpenAI en una encrucijada frente a competidores con posiciones distintas: por ejemplo, Anthropic ha rechazado introducir publicidad en Claude, y empresas como Google tienen modelos comerciales que pueden prescindir de esta fuente de ingresos. La pregunta abierta es si OpenAI podrá integrar anuncios sin degradar la calidad del producto ni la percepción de neutralidad.
Alternativas y ajustes para los usuarios
Para quienes deseen evitar anuncios pero no puedan pagar, OpenAI propone una alternativa: limitar el número de mensajes diarios gratuitos a cambio de no mostrar publicidad. Esa opción refleja un intento por combinar acceso reducido con una experiencia sin anuncios, aunque también plantea interrogantes sobre equidad y acceso universal a tecnologías emergentes.
Un recordatorio creativo: la publicidad también puede transmitir mensajes sociales
Mientras la industria discute modelos de negocio y privacidad, la creatividad publicitaria sigue demostrando su potencial para abordar temas sociales. Un ejemplo reciente es el anuncio de Android que, mediante una metáfora simple de piedra, papel y tijeras, transmitió un mensaje potente contra el acoso escolar. La pieza apeló a las emociones sin necesidad de palabras, recordando que la publicidad puede ser tanto una herramienta comercial como un vehículo de concienciación.
En conjunto, los movimientos de OpenAI y las iniciativas creativas del sector muestran un ecosistema en transformación: las decisiones técnicas y comerciales tienen consecuencias humanas y culturales. El futuro de las interfaces conversacionales dependerá tanto de cómo se financien como de la capacidad de mantener la confianza y la utilidad para sus usuarios.

