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Retraso de Artemis II tras nueva anomalía en el flujo de helio

Un problema en las botellas de helio afecta al SLS de Artemis II; la agencia estudia enviar el vehículo al VAB y posponer la misión hasta abril

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NASA detectó un problema en el suministro de helio hacia la etapa superior del cohete Space Launch System (SLS) durante un ensayo en la plataforma 39B del Centro Espacial Kennedy. La anomalía obligó a detener las operaciones en rampa y descartó la ventana de lanzamiento prevista para marzo.

Ante la imposibilidad de reparar de forma segura en la plataforma, la agencia prepara el traslado —el conocido rollback— del conjunto SLS‑Orion al Vehicle Assembly Building (VAB).

Ese movimiento es complejo y alarga los plazos: afecta la planificación de la tripulación, las ventanas orbitales y añade nuevas verificaciones imprescindibles en una misión con personas a bordo.

Qué pasó y por qué importa
Durante una maniobra rutinaria de re‑presurización se observó que el fluido inerte no circulaba con normalidad hacia la etapa superior. Aunque el helio no es propulsante, juega papeles críticos: purga líneas, protege equipos sensibles y mantiene la presión correcta en los tanques criogénicos de hidrógeno y oxígeno.

Si el circuito falla, puede comprometer la estabilidad de los propulsores o la seguridad durante el ascenso.

Por eso la detección en rampa es grave: sin un flujo confiable habrá que hacer pruebas adicionales, cambiar o recalibrar válvulas y realizar purgas extra, tareas que suelen añadir días o semanas al calendario según la complejidad del problema. Las inspecciones que vienen incluyen pruebas de estanqueidad, verificación de válvulas y ensayos de redundancia en frío; el objetivo es encontrar la causa raíz para evitar reparaciones repetidas.

Posibles causas y próximos pasos
Los equipos ya identificaron tres frentes de investigación prioritarios:
– Conexión entre el equipo de apoyo en tierra y el vehículo: requiere acceso en el VAB y diagnósticos detallados.
– Una válvula en la etapa superior: si está defectuosa explicaría la pérdida de presión detectada.
– Un filtro obstruido o contaminado en la línea de helio, capaz de disminuir el caudal y afectar sistemas críticos.

Si la reparación no es viable en rampa, el traslado al VAB permitirá desmontajes parciales, pruebas más exhaustivas y, si hace falta, sustitución de piezas.

Los plazos dependen del diagnóstico y de la disponibilidad de repuestos; las operaciones en el VAB podrían extenderse varios días según fuentes técnicas.

Impacto en el calendario y en la tripulación
Con el rollback sobre la mesa, la fecha objetivo del 6 de marzo queda descartada. La NASA dice que, si todo va rápido, podría reprogramarse para abril; entre las opciones barajadas figuran el 1, 3, 4, 5, 6 y 30 de ese mes. Pero estas fechas están condicionadas a los resultados de las inspecciones y a las certificaciones finales.

Para los cuatro astronautas de Artemis II —Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Hammock Koch y Jeremy Hansen— esto implica ajustes en rutinas y entrenamientos. La cuarentena previa fue levantada y ahora conviven ejercicios de mantenimiento de habilitación médica, simulaciones de contingencia y revisiones de procedimientos de emergencia. La prioridad es mantener la preparación sin comprometer la seguridad.

Controladores y equipos en tierra reevaluarán ventanas alternativas, reservas de combustible y logística de soporte. Además, los plazos administrativos y las autorizaciones finales se revisarán una vez que el diagnóstico sea definitivo.

Contexto técnico y lecciones previas
Este enfoque cauteloso está influido por experiencias anteriores: en la prueba no tripulada de Artemis I se detectaron fugas y comportamientos atípicos en sistemas criogénicos, lo que llevó a endurecer los umbrales de seguridad para vuelos con tripulación. Ahora se revisan los registros telemétricos y se monitoriza la integridad de los circuitos de presurización. Se ha convocado una sesión técnica en los próximos días donde se detallarán causas probables y pasos a seguir.

Ante la imposibilidad de reparar de forma segura en la plataforma, la agencia prepara el traslado —el conocido rollback— del conjunto SLS‑Orion al Vehicle Assembly Building (VAB). Ese movimiento es complejo y alarga los plazos: afecta la planificación de la tripulación, las ventanas orbitales y añade nuevas verificaciones imprescindibles en una misión con personas a bordo.0

Ante la imposibilidad de reparar de forma segura en la plataforma, la agencia prepara el traslado —el conocido rollback— del conjunto SLS‑Orion al Vehicle Assembly Building (VAB). Ese movimiento es complejo y alarga los plazos: afecta la planificación de la tripulación, las ventanas orbitales y añade nuevas verificaciones imprescindibles en una misión con personas a bordo.1

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Escrito por Staff

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