La disputa entre Tesla y el Departamento de Vehículos Motorizados de California (DMV) escaló recientemente cuando la compañía estadounidense presentó una demanda para impugnar un fallo administrativo que la calificó como anuncio falso. El pleito, formalizado en un recurso fechado el 13 de febrero, busca eliminar la afirmación oficial de que Tesla habría inducido a error a los consumidores al usar términos como Autopilot y Full Self-Driving.
Este enfrentamiento no es nuevo: proviene de una investigación que terminó con una decisión judicial administrativa que entró en vigor el 15 de enero y que obligó a la marca a revisar su comunicación bajo la amenaza de una suspensión temporal de licencias comerciales.
Pese a que Tesla cambió su oferta y lenguaje, ahora solicita al tribunal que deje sin efecto la calificación de publicidad engañosa.
Qué dijo el fallo y por qué Tesla lo cuestiona
Según la resolución administrativa, la denominación Autopilot y la etiqueta Full Self-Driving eran susceptibles de crear confusión porque, en la práctica, los vehículos se encuentran dentro del nivel 2 del sistema de niveles de automatización de la NHTSA, mientras que la etiqueta autónomo requeriría al menos nivel 3 para no inducir a error.
El tribunal consideró que la publicidad podía hacer creer a algunos conductores que el coche podía circular sin supervisión humana, aumentando así el riesgo para el consumidor.
En su demanda del 13 de febrero, Tesla argumenta que el DMV no probó que los usuarios en California hubieran sido efectivamente engañados y señala además que la compañía lleva usando esas marcas desde años atrás, defensa que intenta presentar como una barrera temporal al reclamo regulatorios.
En esencia, Tesla sostiene que la agencia actuó de forma errónea y sin fundamento al etiquetarla como falso anunciante.
Reacción de Tesla: cambios comerciales y la contradicción de la demanda
Curiosamente, tras el fallo Tesla procedió a adaptar su oferta: en enero dejó de vender el producto Basic Autopilot como paquete independiente en Estados unidos y Canadá, renombró la suite avanzada como Full Self-Driving (Supervised) y pasó a ofrecerla también mediante suscripción.
Esos ajustes llevaron al DMV a confirmar, el 17 de febrero, que la empresa había cumplido con las medidas solicitadas y que no sería necesaria la suspensión de licencias.
Pese a esa aparente conformidad, la nueva acción legal pretende borrar la anotación oficial de publicidad falsa de los registros administrativos. La lógica de Tesla apunta a proteger su narrativa pública y financiera: la compañía ha vinculado históricamente su valoración futura al despliegue de vehículos autónomos tipo robotaxi, por lo que un fallo permanente que la tache de engañosa resulta perjudicial.
Implicaciones comerciales y de responsabilidad
Más allá del marketing, la disputa tiene consecuencias legales y económicas concretas. Tesla ha enfrentado demandas relacionadas con incidentes ocurridos cuando sus sistemas de asistencia estaban activos, y recientemente hubo veredictos y acuerdos de alto coste ligados a accidentes en los que se invocó el uso de Autopilot. Un registro judicial con la etiqueta de publicidad engañosa podría fortalecer las reclamaciones de terceros y complicar su defensa frente a futuros juicios.
Contexto más amplio: regulación, seguridad y expectativas del público
La controversia entre Tesla y el DMV refleja una tensión mayor entre la rapidez de innovación tecnológica y la necesidad de marcos regulatorios claros. Las agencias exigen que los mensajes comerciales no sobrepasen lo que la tecnología efectivamente realiza; por su parte, las empresas tecnológicas presionan para mantener términos que, aunque atractivos para el mercado, generan ambigüedad sobre capacidades reales.
Para los consumidores, la confusión terminológica no es un asunto trivial: diferencias entre niveles de automatización y advertencias de uso activo del conductor pueden traducirse en decisiones de manejo peligrosas. El tribunal administrativo apuntó a esa brecha y ordenó correcciones; ahora la disputa judicial definirá si esas correcciones bastan o si la declaración original constituye una falta inalterable.
Qué puede pasar ahora
La demanda busca revocar la conclusión del órgano administrativo y, si prospera, podría limpiar el historial público de Tesla respecto a esas campañas. Si falla, la compañía conservará la etiqueta impuesta y las implicaciones legales y comerciales persistirán. En cualquier escenario, este caso será un referente sobre cómo se regulan y comunican las funciones avanzadas de asistencia a la conducción en el mercado.

