El 24/02/2026 se reanudó un juicio emblemático sobre la presunta adicción a redes sociales. Durante la jornada, un ejecutivo de YouTube declaró ante el tribunal que la compañía buscaba proporcionar valor al espectador y no diseñar sus productos para generar hábitos nocivos de consumo. Estas manifestaciones entran en el centro del debate sobre la responsabilidad de las plataformas digitales frente a la salud pública y la regulación tecnológica.
La declaración del directivo, procedente de la empresa propietaria de la plataforma, se produjo en el marco de preguntas sobre el diseño algorítmico, las recomendaciones de contenido y las métricas utilizadas internamente. El testimonio pretendió clarificar la intención corporativa y ofrecer una narrativa distinta a la acusación de que los servicios están calibrados para maximizar la permanencia del usuario a toda costa.
Contexto del proceso y puntos clave del testimonio
El juicio se centra en si las plataformas de vídeo implementaron características que fomentan la visión prolongada y el consumo compulsivo. En su exposición, el ejecutivo explicó que la prioridad de YouTube es generar valor relevante para cada espectador, entendiendo esto como contenido útil, entretenido o informativo que responda a las necesidades del usuario en un momento dado.
Entre los puntos mencionados figuraron las diferencias entre métricas internas: mientras algunas medidas cuantifican el tiempo de visualización, otras buscan evaluar la satisfacción o la retención a largo plazo.
El testigo afirmó que la empresa equilibra estos indicadores y que la mera existencia de señales orientadas al engagement no implica una intención deliberada de crear adicción.
Definición de objetivos y métricas
El ejecutivo detalló que las decisiones de producto se sustentan en una combinación de métricas, incluidas tasa de retención, recomendaciones personalizadas y encuestas de satisfacción. Estas variables, según su testimonio, sirven para optimizar la experiencia sin necesariamente perseguir la maximización del tiempo de pantalla como fin último.
Argumentos de la defensa y cuestionamientos de la acusación
La defensa de la compañía usó el testimonio para subrayar que el objetivo declarado es entregar contenido de calidad. No obstante, los fiscales plantearon interrogantes sobre el diseño de algoritmos que priorizan la probabilidad de que un usuario siga viendo contenido, argumento que, a juicio de la acusación, puede cruzar la línea hacia prácticas que incentivan el uso excesivo.
En el intercambio, se discutieron documentos internos y presentaciones que, según la parte acusadora, muestran estrategias centradas en métricas de engagement. La contraparte respondió que esos materiales reflejan análisis técnicos y comerciales orientados a mejorar la recomendación y la experiencia del usuario, no a inducir comportamientos adictivos.
Implicaciones para la regulación y la industria
Más allá del caso concreto, las declaraciones tienen repercusiones para la regulación de las plataformas. El tribunal y las partes evaluarán si las prácticas empresariales requieren mayores obligaciones de transparencia o cambios en el diseño para reducir riesgos sobre la salud mental de usuarios vulnerables. El testimonio también sirve para anticipar cómo otras compañías tecnológicas podrían justificar decisiones similares en futuras disputas legales.
El testimonio del ejecutivo de YouTube añade una pieza más al rompecabezas legal y público sobre la responsabilidad de las plataformas. Al afirmar que la meta es aportar valor, la empresa intenta distanciarse de la acusación de explotación deliberada de mecanismos de hábito. Sin embargo, la interpretación judicial de las pruebas y la evaluación del impacto real en usuarios determinarán en última instancia las consecuencias para la industria.
Independientemente del veredicto, este proceso judicial subraya la creciente demanda social y regulatoria de que las empresas tecnológicas demuestren que sus productos no perjudican a los consumidores. Las declaraciones del 24/02/2026 quedarán como parte del expediente que examina cómo se equilibran innovación, negocio y bienestar público.

