Conclusión
El rediseño molecular del anólito para una batería de flujo totalmente de hierro representa un avance prometedor hacia almacenamiento más barato y seguro, con pruebas que equivaldrían a más de 16 años de uso diario sin degradación aparente. Sin embargo, convertir este avance en una solución de red implica superar desafíos de escalado, verificación independiente y optimización del balance de planta. Si los ensayos a escala confirman los resultados, esta química podría redefinir opciones para almacenamiento de larga duración y favorecer el despliegue masivo de energías renovables.

