in

Biometano suizo: potencial para cubrir gran parte del gas nacional

Una hoja de ruta para aprovechar residuos y bosques suizos y producir biometano que cubra hasta un cuarto o la mitad del gas necesario

Biometano suizo: potencial para cubrir gran parte del gas nacional

En un contexto de mercados energéticos volátiles, un estudio liderado por el Paul Scherrer Institut (PSI) señala que Suiza dispone de recursos suficientes para producir una cantidad significativa de biometano a partir de biomasa local. La investigación, encargada por el Bundesamt für Energie (BFE) y vinculada al informe fechado el 1.1.2026, concluye que mediante una combinación de tecnologías se podría reducir de forma notable la dependencia del gas importado.

El estudio y su difusión pública (publicado el 19/04/2026) invitan a repensar la matriz energética nacional, aprovechando subproductos forestales, lodos de depuradora y residuos verdes.

Los autores subrayan que la clave no es plantar cultivos energéticos extensivos, sino explotar flujos residuales que hoy quedan sin valor. Al priorizar la eficiencia eléctrica —por ejemplo mediante bombas de calor— y destinar la biomasa a procesos que realmente necesitan gas, Suiza podría cubrir entre un 25% y 50% del consumo de gas proyectado.

Esto resulta especialmente relevante si se considera que el consumo futuro de gas podría ser menor por un factor de tres a cinco, según los escenarios analizados.

Potencial de recursos y límites geográficos

El país cuenta con distintos tipos de biomasa: serrín y restos de tala, residuos de jardinería, y lodos de depuradora. Estas corrientes, que no compiten con la producción de alimentos, forman la base de una estrategia responsable.

No obstante, la densidad de población y la orografía impiden el cultivo intensivo de biomasa con fines energéticos. Por eso los investigadores proponen una visión territorial integrada: concentrar instalaciones donde los flujos materiales y la demanda energética coincidan, y complementar con importaciones desde países europeos con más superficie agrícola cuando haga falta.

Tecnologías disponibles y encaje operativo

Para transformar esos recursos en un combustible compatible con la infraestructura existente se analizan varias rutas técnicas.

Entre las opciones destacan la vergazación, la biometanización y el uso de biogás producido por digestión anaerobia. Cada alternativa presenta ventajas y limitaciones en términos de eficiencia, escala y calidad del gas final. El estudio evalúa estas tecnologías desde una perspectiva de sistema, para maximizar el valor energético y minimizar la competencia por recursos escasos.

Vergasación y metanización

La vergazación convierte biomasa sólida en un gas de síntesis que, tras tratamiento, puede entrar en procesos de metanización para producir biometano. En plantas grandes la separación entre vergasación y combustión permite obtener un gas con menos nitrógeno, ideal para la síntesis catalítica. Con catalizadores basados en níquel es posible transformar monóxido de carbono y dióxido de carbono en metano, liberando agua que se elimina por condensación. El resultado es un producto apto para inyectar en la red de gas, siempre que exista la infraestructura adecuada.

Biogás y digestión anaerobia

La digestión anaerobia es una solución madura para residuos orgánicos y lodos, generando biogás que puede purificarse hasta obtener biometano. Estas instalaciones son especialmente útiles en contextos rurales y municipales y complementan a los grandes proyectos de vergasación. Las sinergias entre ambas rutas permiten flexibilizar la oferta: cuando la demanda eléctrica es baja, la biomasa puede destinarse a producir combustible gaseoso almacenable.

Estrategia, integración y desafíos

Los investigadores subrayan dos pasos necesarios para aprovechar al máximo el potencial: primero, acelerar la electrificación eficiente de la demanda (por ejemplo con bombas de calor), lo que reduce el uso de gas; segundo, priorizar la producción de biometano para procesos que requieren gas a alta temperatura o para reservas de respaldo en periodos sin sol ni viento. Además, es esencial planificar la ubicación de plantas y la logística de suministro para evitar competiciones ineficientes por la misma biomasa entre usos domésticos e industriales.

Limitaciones y recomendaciones

Entre las barreras aparecen la necesidad de invertir en nuevas instalaciones y adaptar la infraestructura de red para permitir la inyección de biometano. También hay que asegurar que las corrientes utilizadas no reduzcan la disponibilidad de materiales necesarios para otros sectores. Según el informe del BFE del 1.1.2026, el despliegue gradual de tecnologías con alto grado de madurez podría mitigarlo y, a la larga, reducir la vulnerabilidad frente a shocks internacionales de precios.

En síntesis, la producción nacional de biometano aparece como una palanca real para aumentar la seguridad energética de Suiza sin recurrir a cultivos energéticos masivos. Combinada con medidas de eficiencia y una estrategia coordinada de infraestructura, puede contribuir a que entre un cuarto y la mitad del gas necesario provenga de fuentes locales, reduciendo así la exposición a la volatilidad del mercado global.

¿Qué piensas?

Escrito por Andrea Ferrara

Periodista profesional, 20 anos de cronica politica y actualidad.

Guía completa del NYT Connections: claves y soluciones del juego #1044

Guía completa del NYT Connections: claves y soluciones del juego #1044