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Cómo un grupo financiado con dinero oscuro moviliza influencers para defender la inteligencia artificial estadounidense

Un esfuerzo coordinado paga a influencers para promover la inteligencia artificial estadounidense y presentar a China como una amenaza, todo bajo una etiqueta de publicidad poco transparente

Cómo un grupo financiado con dinero oscuro moviliza influencers para defender la inteligencia artificial estadounidense

En redes sociales recientes emergió un patrón que combina mensajes patrióticos y promoción tecnológica: en un video publicado el 1 de abril, la creadora Melissa Strahle aparece frente a una bandera estadounidense y dice: «La IA me permite centrarme en lo que más importa» mientras urge a invertir en IA hecha en Estados Unidos. Aunque la publicación mostró una etiqueta de anuncio, no indicó quién financió el mensaje; más tarde se supo que el apoyo venía de Build American AI, un grupo vinculado a Leading the Future, un super PAC con respaldo de figuras tecnológicas.

La operación no es aislada: se trata de una campaña de influencia en dos fases diseñada para posicionar a la industria de la inteligencia artificial como motor de empleo e innovación estadounidense y, en su segunda fase, para convertir el avance chino en un argumento central de riesgo. Agencias de marketing como SM4 están ofreciendo pagos directos a creadores —hasta $5,000 por video en TikTok, según fuentes— para que integren mensajes sobre la competencia con China en contenidos cotidianos como preparar el desayuno o hablar de productividad.

Estrategia y financiamiento

Detrás de la etiqueta de «apoyo a la innovación» hay una estructura de financiamiento amplia: Leading the Future ha recibido contribuciones y compromisos por $140 millones, y reportó disponer de $51 millones para impulsar una agenda pro-IA a principios de abril. Entre sus simpatizantes figura el presidente de OpenAI, Greg Brockman; el cofundador de Palantir, Joe Lonsdale; la firma Andreessen Horowitz; y la empresa Perplexity. Un observador de medios lo describió como un verdadero «cofre de guerra político» a favor de la industria.

La narrativa pública que promueven combina la exaltación de los beneficios económicos de la IA y la defensa de la seguridad nacional. Según Jesse Hunt, vocero de Leading the Future, la misión es contrarrestar lo que llaman desinformación y destacar ventajas económicas. Al mismo tiempo, la táctica aprovecha un terreno fértil: encuestas del Pew Research Center muestran que el 53% de los adultos en EE. UU. obtiene al menos algo de noticias en redes sociales, y el 38% de personas de 18 a 29 años consume noticias regularmente a través de influencers.

Ejecución en redes

Mensajes y pagos a creadores

El material provisto a creadores incluye frases prefabricadas para integrar en videos personales: por ejemplo, una propuesta de guion decía que si China supera a EE. UU. en IA podría acceder a datos personales y quitar empleos locales: «En la carrera por la IA, ¡soy Team USA!». Influencers de estilo de vida como Megan Linke y Uche Madson publicaron testimonios sobre cómo la IA les ayuda en la vida diaria, etiquetando los posts como publicidad pero sin revelar el patrocinador detrás de la campaña. En algunos casos, el autor del reportaje fue invitado directamente por la agencia SM4 a participar en la iniciativa.

Selección de público y logística

La táctica busca diversidad ideológica: según documentos de briefing, se inició con creadoras familiares y de estilo de vida de tendencia izquierdista y ahora apunta a comentaristas políticos, líderes empresariales y creadores masculinos, con una agencia asociada enfocada en talento de derecha. El objetivo declarado por una fuente de la agencia fue lograr que los creadores «mencionen China y por qué es crucial ganarle». Este enfoque genera dudas entre algunos creadores; por ejemplo, el ecólogo Josh Murphy, con más de 130,000 seguidores, rechazó la oferta porque fusionar elogios genéricos a la tecnología con mensajes agresivamente anti-China le pareció problemático.

Implicaciones y respuestas

La campaña coincide con un momento político sensible: la IA será un tema clave en elecciones futuras y enfrenta crecientes preocupaciones por uso de datos, consumo energético y pérdida de empleos. Figuras como Alex Karp de Palantir y Sam Altman de OpenAI han señalado la competencia china como razón para acelerar la inversión estadounidense. Sin embargo, tanto OpenAI como Palantir han negado afiliaciones directas con los grupos que organizan la campaña; Perplexity declinó comentar y Andreessen Horowitz no respondió.

Expertos en medios advierten que este uso de creadores para difundir mensajes pagados sin una transparencia clara erosiona la confianza pública: Jamie Cohen, profesor asociado en estudios de medios, afirma que una simple etiqueta de «ad» no revela la agenda política ni el origen del financiamiento, describiéndolo como una forma de propaganda que daña la democracia. En última instancia, la maniobra ilustra cómo el dinero oscuro y la publicidad nativa pueden remodelar debates públicos en plataformas que millones usan para informarse, lo que plantea preguntas urgentes sobre regulación, ética y la responsabilidad de las plataformas y los creadores.

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Escrito por Federica Bianchi

Biologa nutricionista y periodista cientifica. 10 anos de practica clinica.

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