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24 septiembre 2026

Retos estructurales de Galicia y la demanda de un acuerdo productivo

Galicia avanza, pero su productividad, infraestructuras y escasez de mano de obra obligan a un pacto amplio entre gobiernos y empresas.

Retos estructurales de Galicia y la demanda de un acuerdo productivo

En los últimos años la economía gallega ha demostrado una notable resiliencia frente a la incertidumbre internacional, logrando crecer incluso cuando el contexto europeo mostraba señales de desaceleración. El Consello Económico y Social (CES) publicó en su Memoria socioeconómica 2025 que el Producto Interior Bruto (PIB) alcanzó los 86.000 millones de euros registrando un incremento del 2,6 % respecto al año anterior. Sin embargo, bajo estos números positivos se esconden problemas estructurales que amenazan la capacidad de la región para converger con las economías más dinámicas de la UE.

Cifras económicas que revelan una brecha estructural

El análisis del CES muestra que la demanda interna aportó 2,4 puntos porcentuales al crecimiento del PIB, mientras que la formación bruta de capital creció un 4,2 % reflejando una recuperación de la inversión empresarial. Aun así, la tasa de paro se situó en 8,35 % una de las más bajas de la última década, pero la creación de 18.000 nuevos puestos no ha conseguido absorber la creciente escasez de mano de obra especializada. Sectores como la industria, la construcción, el transporte y la tecnología siguen reportando vacantes difíciles de cubrir.

Crecimiento del PIB y empleo

El dato de 86.000 millones de euros representa el mayor nivel de actividad económica registrado en Galicia, pero el ritmo de crecimiento es insuficiente para cerrar la brecha con regiones como Cataluña o el País Vasco. Los empresarios reclaman un gran pacto por la productividad que involucre a la Xunta, los partidos parlamentarios y los agentes sociales, con el objetivo de acompañar la inversión, simplificar la burocracia y asegurar un marco jurídico estable.

Desafíos de mano de obra: envejecimiento, pluriempleo y vacantes sin cubrir

Galicia presenta una de las poblaciones más envejecidas de Europa y experimenta una pérdida neta de residentes en edad activa. Esta tendencia limita el potencial de crecimiento y obliga a buscar soluciones alternativas, entre ellas la inmigración cualificada y la mejora de la agilidad administrativa. La encuesta de Randstad (22 de septiembre de 2026) indica que solo el 10 % de los trabajadores gallegos tiene más de un empleo simultáneo, la cifra más baja del país, aunque el 67,7 % admite haber estado alguna vez en situación de pluriactividad.

Pluriempleo en Galicia

Los sectores con mayor incidencia de pluriempleo son la educación (28,6 %), la sanidad (18,8 %) y la construcción (17,6 %). La diferencia de género es notable: el 13,8 % de las mujeres combina varios puestos frente al 5,8 % de los hombres. En el rango etario de 25 a 44 años, el 15,2 % está en esta situación, mientras que entre 45 y 64 años la cifra baja al 7,9 %.

Vacantes sin cubrir a nivel nacional y regional

Datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) para el segundo trimestre de 2026 revelan 151.736 vacantes sin cubrir en toda España, lo que supone un aumento del 54 % respecto a 2018. En Galicia, alrededor de 110.000 personas siguen buscando empleo, y la disparidad entre oferta y demanda se concentra en sectores con alta rotación y requisitos específicos, como la construcción, la hostelería y los servicios técnicos. La falta de coincidencia entre el perfil buscado y el disponible ha impulsado a algunas empresas a ofrecer formación interna o a subcontratar mano de obra proveniente de otras comunidades.

Esta situación evidencia que la escasez no es de puestos, sino de coincidencia entre habilidades y necesidades productivas. La burocracia, los largos plazos de autorización y la escasa coordinación entre departamentos públicos ralentizan la puesta en marcha de proyectos industriales, dificultando la atracción de inversiones y la creación de empleo de calidad.

Claves para superar la brecha productiva

Para cerrar la brecha estructural, el pacto de productividad debe centrarse en tres pilares: inversión en infraestructuras (corredores ferroviarios de mercancías, plataformas logísticas, redes digitales y energéticas), simplificación administrativa y políticas de atracción de talento. Garantizar un suministro energético estable y competitivo es esencial para la transición energ ética y para que nuevas instalaciones industriales puedan operar sin interrupciones. Además, la aceleración de los procesos de permisos y la creación de suelo empresarial bien conectado con vías de transporte reduciría el tiempo de respuesta de las empresas y aumentaría su competitividad frente a otras regiones europeas.

En síntesis, los indicadores positivos de crecimiento y empleo no pueden ocultar los desafíos estructurales que enfrenta Galicia. Solo mediante un acuerdo amplio, coordinado y de largo plazo entre administración, empresas y agentes sociales será posible transformar la resiliencia actual en una productividad sostenible que garantice empleo de calidad y retenga talento.

Autore

Andrés Rodríguez

Andrés Rodríguez, madrileño de 33 años con aire moderno y relajado, recuerda cubrir las protestas de la Puerta del Sol durante el 15-M desde una bicicleta. Defiende un periodismo cercano que prioriza testimonios vecinales frente a titulares fríos; vive en Malasaña y compagina crónicas con proyectos de audio local.