La industria de la movilidad observa un movimiento notable: Uber ha destinado más de 10.000 millones de dólares entre inversiones directas y compras previstas de robotaxis. Según el Financial Times, unos 2.500 millones corresponden a participaciones y aportes de capital, mientras que cerca de 7.500 millones estarían reservados para la adquisición de vehículos autónomos en los próximos años. Este volumen obliga a repensar la narrativa sobre el modelo asset‑light, que definió a muchas plataformas de transporte que preferían evitar la propiedad de vehículos.
Un retorno inesperado al protagonismo de los activos
La jugada de Uber recuerda etapas previas en las que la empresa experimentó con proyectos intensivos en recursos. Entre 2015 y 2018 lanzó iniciativas como Uber Elevate (taxis aéreos eléctricos), su unidad de vehículos autónomos ATG y compró startups como Otto y Jump. En 2026 la compañía se deshizo de las unidades operativas —vendiendo ATG a Aurora, Jump a Lime y Elevate a Joby Aviation— pero mantuvo participaciones financieras en ellas.
Hoy, en lugar de desarrollar internamente todo el stack tecnológico, parece interesada en poseer o arrendar la capacidad física: flotas que operen servicios de movilidad autónoma construidos por terceros.
Estrategia de inversiones y movimientos del mercado
El mapa de inversiones recientes refuerza esa lectura. Uber figura entre los inversionistas o socios de empresas como WeRide, Lucid, Nuro, Rivian y Wayve. Al mismo tiempo, emergen rondas y adquisiciones relevantes: el fabricante emergente Slate cerró una Serie C de 650 millones de dólares para lanzar pickups asequibles y aspira a producción para finales de 2026, y la startup Glydways obtuvo 170 millones para sus cápsulas autónomas urbanas.
Otros acuerdos incluyen una Serie C de 95 millones para Loop, la compra de activos de Monarch Tractor por Caterpillar y la ampliación de la participación de Uber en Delivery Hero mediante la compra de aproximadamente 270 millones de euros a Prosus.
Startups a seguir y nuevos fondos
Fuera de los grandes nombres, hay señales de incubación y capital fresco: la firma Eclipse lanzó un fondo de 1.300 millones de dólares para impulsar empresas que trabajen con clientes industriales, y fuentes apuntan a una inminente ronda semilla para una startup de San Francisco que desarrolla un autonomous hauler sin cabina de conductor, similar a lo que ha ofrecido Einride.
El equipo fundador incluye veteranos vinculados a Uber ATG, Pronto y Waabi, lo que sugiere que el ecosistema de talento de vehículos autónomos sigue reciclando experiencia hacia nuevos proyectos.
Implicaciones operativas y en el balance
Si Uber decide comprar y operar flotas de robotaxis fabricados por terceros, su contabilidad cambiará: aparecerán activos importantes en el balance, con efectos sobre depreciación, costes operativos y necesidades de financiación. Ese camino no es el que imaginó la dirección original centrada en una plataforma ligera, y aunque Travis Kalanick ha dicho que abandonar el desarrollo AV fue un error, la alternativa actual busca llegar al mismo objetivo —despliegue masivo de transporte autónomo— mediante la propiedad de vehículos en vez de la creación endógena de todo el software y hardware.
Consecuencias para la movilidad urbana
El impacto sobre ciudades y operadores será variado: la presencia de flotas autónomas podría reducir costos por viaje y transformar la oferta de movilidad, pero también genera retos regulatorios y de infraestructura. Al mismo tiempo, aparecen sinergias técnicas, como la reutilización de baterías: Redwood Materials instala 100 packs de segunda vida de Rivian para ofrecer 10 MWh de almacenamiento en la fábrica de Rivian, reduciendo picos de demanda. Players como Waymo amplían pruebas (incluyendo carreteras en Londres) y Tesla incorpora herramientas de suscripción y métricas para su paquete de conducción autónoma, mientras voces del sector debaten sobre el ritmo y el alcance del despliegue.
Si quieres compartir pistas o información, contacta a Kirsten Korosec en [email protected] o a Sean O’Kane en [email protected]. Y si te interesa el debate entre IA, robótica y transporte, el podcast Autonocast ofrece entrevistas recientes, entre ellas con Adrian MacNeil, fundador de Foxglove y excolaborador de Cruise.

