En una sesión que volvió a atraer la atención pública, Elon Musk volvió al estrado para continuar su versión de los hechos en la disputa legal con OpenAI y su director ejecutivo, Sam Altman. La audiencia estuvo marcada por momentos de tensión: una reprimenda de la jueza por fotografías en la sala y la presencia visible de Greg Brockman, presidente y cofundador de OpenAI, observando el interrogatorio con un bloc de notas.
Durante la contrainterrogación, el abogado de OpenAI, William Savitt, presentó una serie de emails y textos que trazan decisiones y comunicaciones de 2017 y 2018. En la sala se percibió frustración cuando Musk respondió repetidamente que no recordaba detalles y calificó algunas preguntas como engañosas, mientras las defensas objetaban y problemas técnicos interrumpían el ritmo del examen.
El cruce en la corte
La sesión dejó al descubierto tanto la estrategia de los fiscales como la defensa de Musk.
OpenAI exhibió intercambios del equipo fundador que reflejaban una pugna por el control y por la dirección futura de la organización. En el estrado, Musk mantuvo que muchas decisiones fueron malinterpretadas y subrayó límites jurídicos, alegando que no podría impedirse el movimiento de personal por motivos legales. La dinámica entre preguntas, objeciones y respuestas evasivas terminó por perfilar un debate sobre intención, uso de poder y acceso a personal clave.
Correos, fondos y contrataciones
Demandas de control en 2017
Una cadena de correos de septiembre de 2017 mostró que Musk había propuesto designar cuatro miembros del consejo del nuevo brazo con fines de lucro, frente a tres para los demás fundadores, lo que habría dado a Musk un control inicial mayor. En esa conversación, Ilya Sutskever rechazó la idea por temor a una acumulación de poder. Esos mensajes se citaron como evidencia de que, en su momento, Musk buscó influir directamente en la gobernanza de la entidad comercial emergente.
Retención de pagos y ofertas a investigadores
Antes y durante esa disputa, Musk detuvo los aportes financieros que había venido haciendo a OpenAI: desde 2016 había realizado pagos trimestrales de 5 millones de dólares como parte de una promesa mayor de 1.000 millones en el lanzamiento, pero en la primavera de 2017 dejó de enviarlos. Un correo de agosto de 2017 del responsable de la oficina familiar de Musk, Jared Birchall, preguntó si debía seguir reteniendo la financiación; la respuesta de Musk fue breve: «Yes.»
Reclutamiento y argumentos de defensa
Los documentos también muestran que Musk impulsó incorporaciones desde Tesla y Neuralink hacia proyectos propios. Un correo de junio de 2017 refleja el intento de atraer a Andrej Karpathy a Tesla, mientras que mensajes a Ben Rapoport alentaban a Neuralink a contratar «directamente desde OpenAI». Musk defendió ante el tribunal que prohibir empleos habría sido ilegal: señaló que no se puede formar un cártel que impida a la gente trabajar donde prefiera.
Qué sigue y testigos previstos
El contrainterrogatorio de Musk continúa; mañana la atención se dirigirá a la participación de Shivon Zillis, exmiembro del consejo de OpenAI y ejecutiva en Neuralink, y a cómo sus comunicaciones influyeron en la trayectoria de la organización. Se anticipa que Jared Birchall y el propio Greg Brockman también prestarán testimonio. Estos próximos testimonios buscarán aclarar la secuencia de decisiones sobre financiación, control y contrataciones que hoy están en disputa.
Corrección: 4/29/26, 7:00 pm PST — se corrigieron las fechas de varios de los emails presentados en la corte. Esta pieza forma parte del boletín Model Behavior de Maxwell Zeff y resume los pasajes clave y las pruebas que emergieron en la sala.

